Hace 𝟭𝟰 𝗮𝗻̃𝗼𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗼𝗱𝗼𝘀 𝗹𝗼𝘀 𝗺𝗲𝘀𝗲𝘀 𝗲𝘀𝗰𝘂𝗰𝗵𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗮 𝗹𝗼𝘀 𝗮𝗿𝗴𝗲𝗻𝘁𝗶𝗻𝗼𝘀 a través del 𝗠𝗼𝗻𝗶𝘁𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗛𝘂𝗺𝗼𝗿 𝗣𝗼𝗹𝗶́𝘁𝗶𝗰𝗼 𝘆 𝗦𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹® 𝗗’𝗔𝗹𝗲𝘀𝘀𝗶𝗼 𝗜𝗥𝗢𝗟 / 𝗕𝗲𝗿𝗲𝗻𝘀𝘇𝘁𝗲𝗶𝗻.
Atravesamos gobiernos, crisis, recuperaciones, pandemia, inflación y cambios de expectativas. Y todavía hay algo que me sorprende.
En julio de 2026, prácticamente todos expresan alguna preocupación: ingresos, imposibilidad de ahorrar, inseguridad, inflación, empleo, salud, corrupción…
Pero cuando preguntamos por el 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝗮́𝗻𝗶𝗺𝗼 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗲𝗰𝘁𝗼 𝗱𝗲𝗹 𝗳𝘂𝘁𝘂𝗿𝗼 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝗹 y familiar, aparece otra Argentina:
𝟮𝟭% 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗼𝗻𝗱𝗲 𝟴, 𝟵 𝗼 𝟭𝟬; 𝟮𝟬% 𝘀𝗲 𝘂𝗯𝗶𝗰𝗮 𝗲𝗻 𝟲-𝟳 𝘆 𝟱𝟵%, 𝗲𝗻𝘁𝗿𝗲 𝟭 𝘆 𝟱.
No somos una sociedad despreocupada. Somos una sociedad preocupada que todavía conserva esperanza.
¿De qué depende?
La edad modifica relativamente poco el ánimo. El nivel socioeconómico pesa más: el promedio pasa de 𝟱,𝟯 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗻𝗶𝘃𝗲𝗹 𝗮𝗹𝘁𝗼 𝗮 𝟰,𝟰 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗯𝗮𝗷𝗼.
Pero la mayor diferencia aparece según la mirada política: entre los votantes de 𝗟𝗮 𝗟𝗶𝗯𝗲𝗿𝘁𝗮𝗱 𝗔𝘃𝗮𝗻𝘇𝗮, el ánimo alcanza 𝟲,𝟴/𝟭𝟬; entre los de 𝗙𝘂𝗲𝗿𝘇𝗮 𝗣𝗮𝘁𝗿𝗶𝗮, 𝟮,𝟳/𝟭𝟬.
¿𝗖𝘂𝗮́𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗻𝘂𝗲𝘀𝘁𝗿𝗼 𝗮́𝗻𝗶𝗺𝗼 𝗱𝗲𝗽𝗲𝗻𝗱𝗲 𝗱𝗲 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼𝘀 𝗽𝗮𝘀𝗮 𝘆 𝗰𝘂𝗮́𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗰𝗿𝗲𝗲𝗿 —𝗼 𝗻𝗼— 𝗾𝘂𝗲 𝗲𝗹 𝗿𝘂𝗺𝗯𝗼 𝗻𝗼𝘀 𝗹𝗹𝗲𝘃𝗮𝗿𝗮́ 𝗮 𝘂𝗻 𝗹𝘂𝗴𝗮𝗿 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿?
Hay otra señal interesante: preocupaciones muy cercanas a nuestra vida —no poder ahorrar, perder el trabajo, ingresos insuficientes o dificultades para pagar créditos y tarjetas— se asocian con estados de ánimo más bajos.
Quizás no sea lo mismo estar preocupado por la Argentina que sentir que mi propio futuro está cerrado.
Después de 14 años de escuchar y medir mes a mes, algo aprendimos de nosotros mismos: podemos estar preocupados, cansados y divididos… y aun así conservar una cuota de esperanza.
Tal vez sea resiliencia. O esa incorregible costumbre argentina de pensar:
“𝗘𝘀𝘁𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗹𝗶𝗰𝗮𝗱𝗼𝘀… 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝘃𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗮 𝘀𝗮𝗹𝗶𝗿.”
Y aunque como investigadora siempre soy fiel a los datos, también soy parte de esos argentinos que medimos. Y en mi corazón sigo pensando lo mismo: vamos a salir. 🇦🇷
📊 𝗠𝗼𝗻𝗶𝘁𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗛𝘂𝗺𝗼𝗿 𝗣𝗼𝗹𝗶́𝘁𝗶𝗰𝗼 𝘆 𝗦𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹® – 𝗗’𝗔𝗹𝗲𝘀𝘀𝗶𝗼 𝗜𝗥𝗢𝗟 / 𝗕𝗲𝗿𝗲𝗻𝘀𝘇𝘁𝗲𝗶𝗻.
14 años siguiendo 𝘁𝗲𝗻𝗱𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀 𝗱𝗲𝗹 𝗵𝘂𝗺𝗼𝗿 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹 𝘆 𝘀𝘂 𝗰𝗼𝗿𝗿𝗲𝗹𝗮𝘁𝗼 𝗲𝗻 𝗹𝗮 𝘃𝗶𝗱𝗮 𝗿𝗲𝗮𝗹: desde nuestros pequeños y grandes proyectos hasta las decisiones de consumo, ahorro, crédito y uso de la oferta financiera.
Nota de Nora D’ Alessio, vicepresidenta de D’ Alessio IROL.









