¿𝗧𝗼𝗺𝗮𝗺𝗼𝘀 𝘂𝗻 𝗰𝗮𝗳𝗲́ 𝘆 𝗹𝗼 𝗰𝗵𝗮𝗿𝗹𝗮𝗺𝗼𝘀?”,” 𝗡𝗼𝘀 𝗱𝗲𝗯𝗲𝗺𝗼𝘀 𝘂𝗻 𝗰𝗮𝗳𝗲́”, .“𝗩𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗮 𝘁𝗼𝗺𝗮𝗿 𝗮𝗹𝗴𝗼 𝘆 𝗻𝗼𝘀 𝗽𝗼𝗻𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗮𝗹 𝗱𝗶́𝗮.”
Para los argentinos, encontrarnos en un café es parte de nuestra vida.
Desde D’Alessio IROL estudiamos la experiencia en cafeterías desde lo que importa: por qué las personas van, cómo eligen, qué sienten y qué las hace volver.
Porque no alcanza con medir lo que pasa: hay que entender por qué deciden quedarse. Y los resultados de 800 encuestas muestran algo muy claro:
𝗟𝗮 𝗰𝗮𝗳𝗲𝘁𝗲𝗿𝗶́𝗮 𝗱𝗲𝗷𝗼́ 𝗱𝗲 𝘀𝗲𝗿 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝗳𝘂𝗻𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 (𝗰𝗼𝗺𝗲𝗿/𝘁𝗼𝗺𝗮𝗿 𝗮𝗹𝗴𝗼) 𝘆 𝗽𝗮𝘀𝗼́ 𝗮 𝘀𝗲𝗿 𝗲𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 𝘆 𝗱𝗲𝗹 𝗲𝘀𝗽𝗮𝗰𝗶𝗼 𝗱𝗼𝗻𝗱𝗲 𝘂𝗻𝗼 𝗾𝘂𝗶𝗲𝗿𝗲 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿.
El principal pedido que escuchamos no es menor: es un 𝗔𝗺𝗯𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗺𝗮́𝘀 𝘁𝗿𝗮𝗻𝗾𝘂𝗶𝗹𝗼 (𝟰𝟯%)
La cafetería se redefine como 𝗲𝘀𝗽𝗮𝗰𝗶𝗼 𝗱𝗲 𝗽𝗮𝘂𝘀𝗮, no solo de consumo.
Y detrás aparecen tres pilares, muy parejos:
• 𝗖𝗮𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 (𝟯𝟬%)
• 𝗔𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼́𝗻 (𝟮𝟴%)
• 𝗟𝗶𝗺𝗽𝗶𝗲𝘇𝗮 (𝟮𝟳%)
𝗟𝗼 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗲𝘀𝗮𝗻𝘁𝗲 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲́ 𝗽𝗶𝗱𝗲𝗻, 𝘀𝗶𝗻𝗼 𝗾𝘂𝗲́ 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮
1. 𝗟𝗮 𝘁𝗿𝗮𝗻𝗾𝘂𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘀𝘂𝗽𝗲𝗿𝗮 𝗮𝗹 𝗽𝗿𝗲𝗰𝗶𝗼
En un contexto económico desafiante, que genera ansiedad lo más pedido es 𝗯𝗮𝗷𝗮𝗿 𝗲𝗹 𝗿𝘂𝗶𝗱𝗼 (𝟰𝟯%), no bajar el precio.
2. 𝗡𝗼 𝗯𝘂𝘀𝗰𝗮𝗻 𝗹𝘂𝗷𝗼, 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗼 𝗯𝗮́𝘀𝗶𝗰𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗲́ 𝗯𝗶𝗲𝗻 𝗵𝗲𝗰𝗵𝗼.
3. 𝗟𝗮𝘀 𝗽𝗿𝗼𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗰𝗮𝗺𝗯𝗶𝗮𝗻 𝗱𝗲 𝗹𝗼́𝗴𝗶𝗰𝗮
No es más descuento. Es 𝗰𝗹𝗮𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱: por eso demandan promociones simples y entendibles (26%).
Y, ¿qué pasa con la Generación Silver (hoy casi un tercio de la población y en crecimiento)?
En D’Alessio IROL trabajamos este segmento desde un área específica, porque no es solo una cuestión de edad, sino una forma distinta de vincularse con los servicios que eleva el estándar para todos:
Los +60 redefinen la experiencia de ir a un café con 𝗺𝗲𝗻𝗼𝘀 𝗳𝗼𝗰𝗼 𝗲𝗻 𝗽𝗿𝗼𝗺𝗼𝗰𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 (20% vs 39% en jóvenes)
• 𝗠𝗮́𝘀 𝗳𝗼𝗰𝗼 𝗲𝗻 𝗹𝗶𝗺𝗽𝗶𝗲𝘇𝗮 𝘆 𝗮𝗱𝗮𝗽𝘁𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗮 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝘁𝗮𝗿 𝘂𝗻 𝗮𝗱𝘂𝗹𝘁𝗼
𝗺𝗮𝘆𝗼𝗿, 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝗯𝗮𝗻̃𝗼 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗱𝗶𝘀𝗰𝗮𝗽𝗮𝗰𝗶𝘁𝗮𝗱𝗼𝘀 𝘆 𝗾𝘂𝗲 𝗻𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗲 “𝗮𝗿𝗿𝗶𝗯𝗮 “ (33% vs 15%)
• No buscan hiper interacción. Buscan 𝘁𝗿𝗮𝘁𝗼 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗲𝘁𝘂𝗼𝘀𝗼, 𝗰𝗹𝗮𝗿𝗼 𝘆 𝗽𝗿𝗲𝘃𝗶𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲
Porque al final, en Argentina, el café no es una bebida. 𝗘𝘀 𝗹𝗮 𝗲𝘅𝗰𝘂𝘀𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮
𝗲𝗻𝗰𝗼𝗻𝘁𝗿𝗮𝗿𝗻𝗼𝘀.









