Era un frรญo sรกbado de julio.
Decenas de chicos, acompaรฑados por sus padres, intercambiaban figuritas del Mundial con una concentraciรณn y una alegrรญa que contagiaban. Habรญa conversaciones, risas, negociaciones interminables y abrazos cuando aparecรญa esa figurita tan esperada.
Y de pronto entendรญ que no estaba viendo un intercambio de figuritas. Estaba viendo algo mucho mรกs valioso.
No habรญa pantallas.
No habรญa apuro.
No habรญa grietas.
Habรญa conversaciones.
Habรญa risas.
Habรญa padres compartiendo tiempo con sus hijos.
Habรญa chicos aprendiendo que la alegrรญa tambiรฉn se construye esperando un turno, negociando una figurita o celebrando un intercambio.
Nadie preguntรณ de quรฉ barrio eras, a quiรฉn votabas o quรฉ pensabas.
Lo รบnico que importaba era estar juntos.
Mientras los adultos hablamos de las divisiones que nos atraviesan, ellos, sin darse cuenta, estaban construyendo puentes.
Quizรกs el mayor legado de este Mundial no sean los goles, ni los resultados.
Quizรกs sea habernos regalado otra vez el placer de encontrarnos.
De descubrir que todavรญa somos capaces de compartir una pasiรณn, una vereda, una conversaciรณn… y una ilusiรณn.
Porque estoy convencida que un paรญs tambiรฉn se construye asรญ.En estas escenas sencillas que casi pasan desapercibidas.
En padres que dedican una tarde a sus hijos.
En chicos que aprenden que compartir vale mรกs que ganar.
๐๐ฟ๐ฎ๐ฐ๐ถ๐ฎ๐, ๐ฆ๐ฒ๐น๐ฒ๐ฐ๐ฐ๐ถ๐ผฬ๐ป ๐๐ฟ๐ด๐ฒ๐ป๐๐ถ๐ป๐ฎ.
Por recordarnos que, aun en tiempos difรญciles, todavรญa hay cosas que nos unen mรกs de lo que nos separan.
Y eso, para mรญ, tambiรฉn es esperanza.
Nota de Nora D’ Alessio, vicepresidenta de D’ Alessio IROL.ย
