En la era de la Inteligencia Artificial, lo más importante que encontré dentro de un medio que llega a más de 𝟱𝟯𝟬 𝗺𝗶𝗹𝗹𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀 no fue la tecnología.
𝗙𝘂𝗲𝗿𝗼𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀.
Tuve el privilegio de ser invitada a la sede central de Global Times, la principal organización internacional de medios de China.
Como muchos visitantes, esperaba encontrar lo último en tecnología.
Inteligencia Artificial.
Redacciones digitales.
Automatización.
Después de todo, estaba en China.
Y en una de las organizaciones periodísticas más influyentes del país.
La tecnología estaba.
Pero rápidamente comprendí que no es ella la que mueve al diario.
Lo siguen moviendo las personas.
Una redacción de escritorios y pantallas esperando el próximo día de trabajo.
Mi sincero agradecimiento a 𝗠𝗿. 𝗚𝘂𝗮𝗻 𝗞𝗲𝗷𝗶𝗮𝗻𝗴, Presidente y Editor en Jefe de 𝗚𝗹𝗼𝗯𝗮𝗹 𝗧𝗶𝗺𝗲𝘀, por recibirme y abrirme las puertas del diario.
También estoy profundamente agradecida a 𝗭𝗵𝗮𝗻𝗴 𝗤𝗶, Directora Ejecutiva del 𝗚𝗹𝗼𝗯𝗮𝗹 𝗧𝗶𝗺𝗲𝘀 𝗜𝗻𝘀𝘁𝗶𝘁𝘂𝘁𝗲, y a su excelente equipo —incluida 𝗬𝗶 𝗝𝗶𝗮— por su extraordinaria generosidad durante toda mi visita.
Tanto en nuestra reunión de trabajo como durante la recorrida por la redacción, no hablaban de tecnología.
Hablaban de cómo nacen las historias.
De las preguntas que se hacen antes de escribir.
De los debates antes de publicar.
De la responsabilidad de ayudar a millones de lectores a comprender tanto a China como al mundo.
Recordaron algunos de sus artículos más memorables y las discusiones que les dieron origen.
Después de más de cuatro décadas dedicada a la investigación para medios, reconocí algo familiar.
Respeto profesional.
Curiosidad intelectual.
La disposición a escuchar antes de hablar.
La disciplina de comprender antes de explicar.
Hoy escuchamos que la Inteligencia Artificial está transformando el periodismo.
Y es cierto.
Pero al recorrer la redacción encontré en China —uno de los grandes motores mundiales de la innovación— algo muy parecido a lo que he visto durante tantos años trabajando con medios en la Argentina.
La Inteligencia Artificial puede potenciar el periodismo.
𝗣𝗲𝗿𝗼 𝗲𝗹 𝗰𝗿𝗶𝘁𝗲𝗿𝗶𝗼 𝗲𝗱𝗶𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮𝗹 𝘀𝗶𝗴𝘂𝗲 𝘀𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗽𝗿𝗼𝗳𝘂𝗻𝗱𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗼.
Las personas siguen decidiendo qué preguntas vale la pena hacer.
Qué hechos merecen convertirse en noticia.
Qué historias importan.
Dentro de una de las organizaciones periodísticas más influyentes de China descubrí que, aunque la tecnología potencia el periodismo, 𝗲𝗹 𝗰𝗿𝗶𝘁𝗲𝗿𝗶𝗼 𝗲𝗱𝗶𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮𝗹 𝘆 𝗲𝗹 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝗵𝗶𝘀𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮 𝘀𝗶𝗴𝘂𝗲𝗻 𝗱𝗲𝗽𝗲𝗻𝗱𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮𝘀 𝗽𝗲𝗿𝘀𝗼𝗻𝗮𝘀.
𝗘𝘀𝗲 𝗳𝘂𝗲 𝗺𝗶 𝗺𝗮𝘆𝗼𝗿 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗶𝘇𝗮𝗷𝗲 𝗲𝗻 𝗚𝗹𝗼𝗯𝗮𝗹 𝗧𝗶𝗺𝗲𝘀.
𝗬 𝗻𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗯𝗮 𝗲𝗻 𝗹𝗼𝘀 𝘁𝗶𝘁𝘂𝗹𝗮𝗿𝗲𝘀.
Nota de Nora D’ Alessio, vicepresidenta de D’ Alessio IROL.









