𝗡𝗼 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗮𝗿𝗶𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗺𝗼𝘀 𝗶𝗴𝘂𝗮𝗹. 𝗬 𝗾𝘂𝗶𝘇𝗮́𝘀 𝗮𝗵𝗶́ 𝗲𝘀𝘁𝗲́ 𝗹𝗼 𝗺𝗮́𝘀 𝗶𝗻𝘁𝗲𝗿𝗲𝘀𝗮𝗻𝘁𝗲.
El 20 de mayo tuve el honor de ser invitada por segunda vez a un foro académico en la 𝗔𝗰𝗮𝗱𝗲𝗺𝗶𝗮 𝗖𝗵𝗶𝗻𝗮 𝗱𝗲 𝗖𝗶𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀 𝗦𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹𝗲𝘀 (𝗖𝗔𝗦𝗦), uno de los principales centros de pensamiento e investigación del país.
Organizado por su 𝗜𝗻𝘀𝘁𝗶𝘁𝘂𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗔𝗺𝗲́𝗿𝗶𝗰𝗮 𝗟𝗮𝘁𝗶𝗻𝗮 (𝗜𝗟𝗔𝗦), estuvo dedicado a la cooperación entre China y Argentina: 𝗰𝗼́𝗺𝗼 𝗻𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗲𝗺𝗼𝘀, 𝗾𝘂𝗲́ 𝗻𝗼𝘀 𝗱𝗶𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝘆 𝗾𝘂𝗲́ 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗰𝗼𝗻𝘀𝘁𝗿𝘂𝗶𝗿 𝗷𝘂𝗻𝘁𝗼𝘀.
Participación por invitación, audiencia reducida, datos, análisis y mucho espacio para el intercambio y el debate.
El foro fue organizado por Diego Guo Cunhai, Director en ILAS-CASS y del Centro de Estudios Argentinos, junto con Jimena Lin Hua, Secretaria General del Centro. Mi especial agradecimiento a ambos por la invitación y la apertura.
𝗝𝗮𝘃𝗶𝗲𝗿 𝗟𝗼𝘇𝗮𝗱𝗮, presidente de la Cámara Argentino-China, y yo participamos como 𝗸𝗲𝘆𝗻𝗼𝘁𝗲 𝘀𝗽𝗲𝗮𝗸𝗲𝗿𝘀.
También participaron 𝗧𝗮𝗻 𝗗𝗮𝗼𝗺𝗶𝗻𝗴, investigador de ILAS-CASS; Wenmo Jin, asesora de YangShengTang 𝗠𝗲𝗻𝗴𝗾𝗶 𝗬𝘂𝗮𝗻 (𝗔𝗯𝗯𝘆), de la Universidad de Tsinghua; y Wang Min, empresario del sector tecnológico.
Compartí datos positivos y otros quizás más duros. 𝗡𝗮𝗱𝗶𝗲 𝗰𝘂𝗲𝘀𝘁𝗶𝗼𝗻𝗼́ 𝗾𝘂𝗲 𝗺𝗶 𝗺𝗶𝗿𝗮𝗱𝗮 𝗼 𝗺𝗶 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗳𝘂𝗲𝗿𝗮𝗻 𝗱𝗶𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝘁𝗲𝘀. Encontré respeto, interés y voluntad de comprender. Y una pregunta compartida: ¿cómo seguimos?
China y Argentina son sociedades muy diferentes. El desafío no es borrar esas diferencias, sino preguntarnos: ¿𝗰𝗼́𝗺𝗼 𝘀𝗮𝗰𝗮𝗿 𝗹𝗼 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿 𝗱𝗲 𝗮𝗺𝗯𝗮𝘀 𝘆 𝗮𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗲𝗿 𝘂𝗻𝗮 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗼𝘁𝗿𝗮?
Los datos muestran una transformación: 𝗖𝗵𝗶𝗻𝗮 𝘆𝗮 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝗽𝗲𝗿𝗰𝗶𝗯𝗶𝗱𝗮 𝗽𝗿𝗶𝗻𝗰𝗶𝗽𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝘂𝗻 𝗿𝗶𝗲𝘀𝗴𝗼 𝘆 𝗮𝗽𝗮𝗿𝗲𝗰𝗲 𝗰𝗮𝗱𝗮 𝘃𝗲𝘇 𝗺𝗮́𝘀 𝗮𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗱𝗮 𝗰𝗼𝗻 𝗽𝗿𝗼𝗴𝗿𝗲𝘀𝗼, 𝘁𝗲𝗰𝗻𝗼𝗹𝗼𝗴𝗶́𝗮 𝘆 𝗽𝗼𝘁𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝗹. 𝗣𝗲𝗿𝗼 𝗲𝘀𝗼 𝗻𝗼 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗮𝗿𝗶𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝘀𝗲𝗻𝘁𝗶𝗿𝗹𝗮 𝗺𝗮́𝘀 𝗰𝗲𝗿𝗰𝗮.
Ahí está parte del camino: 𝗽𝗮𝘀𝗮𝗿 𝗱𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗮𝗹 𝗲𝗻𝘁𝗲𝗻𝗱𝗶𝗺𝗶𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗺𝘂𝘁𝘂𝗼, 𝘀𝗶𝗻 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗽𝗲𝗻𝘀𝗮𝗿 𝗶𝗴𝘂𝗮𝗹.
Su sede ocupa un lugar dedicado al conocimiento desde 1415, antiguo recinto de los exámenes imperiales.
Gracias a nuestros anfitriones y participantes. Me fui con la sensación de que 𝗹𝗮𝘀 𝗱𝗶𝗳𝗲𝗿𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝘀, 𝗯𝗶𝗲𝗻 𝗰𝗼𝗺𝗽𝗿𝗲𝗻𝗱𝗶𝗱𝗮𝘀, 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲𝗻 𝗮𝘆𝘂𝗱𝗮𝗿𝗻𝗼𝘀 𝗮 𝗱𝗲𝘀𝗰𝘂𝗯𝗿𝗶𝗿 𝗰𝘂𝗮́𝗻𝘁𝗼 𝘁𝗲𝗻𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗮𝗽𝗼𝗿𝘁𝗮𝗿𝗻𝗼𝘀 𝗺𝘂𝘁𝘂𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲.
Nota de Nora D’ Alessio, vicedirectora de D’ Alessio IROL.









