El 11 de septiembre de 2001 marcó un antes y un después en la manera de comprender la seguridad, el riesgo y la vulnerabilidad de los países y las organizaciones.
Nos recordó algo que sigue plenamente vigente: 𝗻𝗼 𝘁𝗼𝗱𝗼 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝗽𝗿𝗲𝗱𝗲𝗰𝗶𝗿𝘀𝗲, 𝗽𝗲𝗿𝗼 𝘀𝗶́ 𝗽𝗼𝗱𝗲𝗺𝗼𝘀 𝗽𝗿𝗲𝗽𝗮𝗿𝗮𝗿𝗻𝗼𝘀 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗹𝗼 𝗶𝗻𝗲𝘀𝗽𝗲𝗿𝗮𝗱𝗼.
Las empresas cuentan con planes de contingencia frente a fallas energéticas, problemas tecnológicos, ciberataques o interrupciones operativas.
Pero ¿están igualmente preparadas frente a una 𝗰𝗿𝗶𝘀𝗶𝘀 𝗿𝗲𝗽𝘂𝘁𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 que pueda afectar su capacidad de operar, sus vínculos y la confianza de sus públicos?
Estar preparado para una crisis es mucho más que tener un manual.
Es construir una 𝗱𝗶𝘀𝗰𝗶𝗽𝗹𝗶𝗻𝗮 𝗽𝗲𝗿𝗺𝗮𝗻𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗱𝗲 𝗽𝗿𝗲𝘃𝗲𝗻𝗰𝗶𝗼́𝗻, detectar señales tempranas, reconocer anomalías, anticipar escenarios y formar a quienes deberán tomar decisiones cuando la presión sea máxima.
Porque cuando la crisis llega, ya no hay tiempo para empezar a prepararse.
𝗟𝗮 𝗺𝗲𝗷𝗼𝗿 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮 𝗱𝗲 𝘀𝗼𝗯𝗿𝗲𝗹𝗹𝗲𝘃𝗮𝗿 𝘂𝗻𝗮 𝗰𝗿𝗶𝘀𝗶𝘀 𝗲𝘀, 𝘀𝗶𝗲𝗺𝗽𝗿𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲𝗮 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗯𝗹𝗲, 𝗲𝘃𝗶𝘁𝗮𝗿 𝗾𝘂𝗲 𝗼𝗰𝘂𝗿𝗿𝗮.
Y para eso se necesita algo más que planificación: 𝗶𝗻𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻, 𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻, 𝗺𝗼𝗻𝗶𝘁𝗼𝗿𝗲𝗼 𝘆 𝘂𝗻𝗮 𝗰𝘂𝗹𝘁𝘂𝗿𝗮 𝗼𝗿𝗴𝗮𝗻𝗶𝘇𝗮𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹 𝗽𝗿𝗲𝗽𝗮𝗿𝗮𝗱𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗱𝗲𝘁𝗲𝗰𝘁𝗮𝗿 𝗹𝗼𝘀 𝗿𝗶𝗲𝘀𝗴𝗼𝘀 𝗮𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗲 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗶𝗲𝗿𝘁𝗮𝗻 𝗲𝗻 𝗰𝗿𝗶𝘀𝗶𝘀.
¿𝗖𝘂𝗮́𝗻𝘁𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗮́ 𝗵𝗮𝗰𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗵𝗼𝘆 𝘀𝘂 𝗼𝗿𝗴𝗮𝗻𝗶𝘇𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗲𝘀𝘁𝗮𝗿 𝗽𝗿𝗲𝗽𝗮𝗿𝗮𝗱𝗮 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗼́𝘅𝗶𝗺𝗮 𝗰𝗿𝗶𝘀𝗶𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝘁𝗼𝗱𝗮𝘃𝗶́𝗮 𝗻𝗼 𝘀𝗮𝗯𝗲 𝗾𝘂𝗲 𝗽𝘂𝗲𝗱𝗲 𝗲𝗻𝗳𝗿𝗲𝗻𝘁𝗮𝗿?










Hay algo de Tsinghua que me quedó dando vueltas después de conocerla.
Tsinghua ocupa hoy el primer lugar entre las universidades de China según
ShanghaiRanking. Forma científicos, investigadores, empresarios y también
personas que algún día pueden ocupar responsabilidades importantes en el Estado.
Después de estar ahí quise entender mejor cómo funcionaba ese proceso y le pedí a Ma Xin, del Student Career Development Center, que me lo explicara.
Y encontré algo bastante diferente de lo que imaginaba.
El Centro no es simplemente una oficina que ayuda a los graduados a conseguir trabajo. Los acompaña para que conozcan sus capacidades y aspiraciones, pero también para que piensen cómo vincular sus decisiones profesionales con las necesidades de la sociedad y del país.
Su historia cuenta también algo de la transformación de China. En los primeros años de la República Popular, los graduados eran asignados a puestos según las prioridades nacionales. Con las reformas económicas, ese modelo evolucionó hacia otro en el que estudiantes y empleadores se eligen mutuamente.
Pero algo permaneció: la preocupación por orientar talento hacia donde el país considera que más lo necesita.
Una parte del trabajo de Ma Xin está dedicada precisamente a preparar y acompañar a estudiantes interesados en el servicio público, incluidos procesos de selección de ministerios del gobierno central y autoridades provinciales.
Y no se trata solamente de conseguirles una posición. Hay cursos, orientación individual, formación en liderazgo y trabajo de campo. Quienes piensan dedicarse al servicio público deben conocer China más allá de los libros: sus distintas realidades, sus instituciones y la vida cotidiana de su gente.
También buscan que algunos graduados elijan las regiones menos desarrolladas del oeste y nordeste del país. Para incentivarlos existen becas y otras políticas específicas. Y, en los últimos cinco años aumentó 44% el número de graduados que decidió trabajar en estas zonas más desafiantes.
Tsinghua habla de formar tres grandes tipos de talento: académicos líderes, líderes de la industria y pilares de la gobernanza pública.
No todos sus mejores estudiantes irán al Estado, por supuesto. Pero el servicio público es considerado uno de los lugares donde también es necesario atraer y formar a los mejores.
Y detrás de todo esto hay una pregunta que quizás explica mejor cómo piensan su tarea:
“¿Qué quiero hacer con lo que aprendí y qué quiero aportar a los demás y a la sociedad?”
Me hizo pensar que quizás formar buenos funcionarios no comienza cuando llegan al gobierno. Empieza mucho antes, cuando todavía están en la universidad.
Otra de esas ideas que me traje de China pensando cuánto podemos aprender unos de otros.
Nota de Nora D’ Alessio, vicepresidenta de D’ Alessio IROL.