Este es un tema que nos preocupa y nos ocupa en ๐ฟโ๐ผ๐ก๐๐จ๐จ๐๐ค ๐๐๐๐.
Las empresas invierten, innovan, suman. Pero en nuestras investigaciones aparece cada vez mรกs clara una brecha entre lo que ofrecen y lo que las personas necesitan y valoran.
Lo que mรกs escuchamos es simple:
โ๐ฏ๐ฐ ๐ฎ๐ฆ ๐ฆ๐ฏ๐ต๐ช๐ฆ๐ฏ๐ฅ๐ฆ๐ฏโ, โ๐ฏ๐ฐ ๐ฎ๐ฆ ๐ค๐ฐ๐ฏ๐ฐ๐ค๐ฆ๐ฏโ.
Se ofrecen cosas que no se usan, que no se entienden o que no encajan en la vida cotidiana. Y asรญ, la decisiรณn termina siendo bรกsica: la promociรณn.
Para los clientes, segรบn un รบltimo sondeo que hicimos en ๐ฟโ๐ผ๐ก๐๐จ๐จ๐๐ค ๐๐๐๐, si quienes toman decisiones tuvieran que vivir la experiencia real, el ๐ต๐ฏ% cree que aparecerรญan mejoras. El ๐ฒ๐ฑ% habla de fallas importantes hoy invisibles, el ๐ฑ๐ฐ% de procesos que deberรญan cambiar, y solo el 6% cree que serรญan detalles menores.
A la vez, el ๐ด๐ฐ% dice que entender mejor al cliente impactarรญa directamente en las ventas.
Tal vez el problema no sea la falta de tecnologรญa, sino la distancia.
Y existe un camino que no es costoso, pero sรญ exige decisiรณn. Requiere del acuerdo del CEO y de un esfuerzo personal de cada responsable: animarse a experimentar en primera persona lo que vive el cliente.
Solo asรญ es posible entender de verdad.
Para que el cliente se sienta comprendidoโฆ y no termine eligiendo por precio.
En eso estamos.
Te dejo una pregunta ยฟ๐๐ถ๐ขฬ๐ฏ๐ต๐ฐ ๐ฅ๐ฆ ๐ญ๐ข ๐ฆ๐น๐ฑ๐ฆ๐ณ๐ช๐ฆ๐ฏ๐ค๐ช๐ข ๐ฅ๐ฆ ๐ต๐ถ๐ด ๐ค๐ญ๐ช๐ฆ๐ฏ๐ต๐ฆ๐ด ๐ณ๐ฆ๐ข๐ญ๐ฎ๐ฆ๐ฏ๐ต๐ฆ ๐ฉ๐ข๐ฏ ๐ท๐ช๐ท๐ช๐ฅ๐ฐ ๐ท๐ฐ๐ด ๐ถ ๐ต๐ถ๐ด ๐ฆ๐ฒ๐ถ๐ช๐ฑ๐ฐ๐ด?
