La recesión y la salud de la población

Como primera imagen es bueno pensar cuál puede ser el ánimo y la salud psicológica de aquellos que quieren trabajar, pero no consiguen ubicación y ya han pasado meses, quizás un año o dos. La víctima se mira en el espejo y percibe un fracasado. ¿Cómo impacta esta presión en su salud? ¿Cómo se vincula a diario con su familia? ¿ En qué condiciones se relaciona con su mujer, sus hijos, sus amigos? ¿Cómo termina todo ese bagaje pesado e insoportable?

Desde el bando oficial, de aquellos que tienen el poder, en su gran mayoría, no están advirtiendo el grado de stress de gran parte de la sociedad, que arrastra problemas de salud de todo tipo. Bien se sabe que el proceso de recuperación llevará bastante tiempo, que el 2019 será una prolongación de la profunda recesión actual, reconocida por la Casa Rosada y sin vueltas.

Se dirá que todo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional es así, donde sólo importan las variables económicas, no las de los sentimientos en la sociedad donde se aplican sus criterios. Otra cosa no se le puede pedir a un Fondo Monetario, cuyo Directorio está en manos de los países más ricos del mundo (por el momento sumidos en una guerra comercial, de grandes dimensiones). El Fondo hasta se siente dadivoso por haber salvado a la Argentina del default.

Según un estudio realizado a 578 adultos de todo el país, hace pocos días, a cargo de la consultora D’Alessio IROL/ Berenszteinnueve de cada diez argentinos señalan que la situación actual está impactando en su vida cotidiana. Los números preocupan: el 59 por ciento de los sondeados ven afectadas las relaciones en la familia, otro 59 por ciento daña su buen rendimiento en el trabajo, el 46 por ciento deja de salir con sus amigos porque cuando se reúnen la discusión política está a la orden del día, en vez de primar el “escape del día” o el bienestar. La encuesta también muestra afectadas a las parejas en un 33 por ciento.

El mismo estudio percibe que el 76 por ciento de los consultados considera que hay más agresividad en las calles, un 75 por ciento más de tensión y el 52 por ciento siente más miedo que antes.

Los síntomas de salud son dificultades del sueño nocturno, constante irritabilidad, depresión anímica, trastornos digestivos o cardiológicos, ausencia de concentración, alergias y otras nanas algunas más graves que otras, y una cadena de somatizaciones, en general paralizantes.

La encuesta no dice si se hizo en base a los distintos estamentos de la clase media (alta, mediana, baja). Por supuesto que los más pobres no se desligan de los mismos padecimientos.

El gobierno está en el centro de la tormenta. La consultora Synopsis evaluó el desempeño del gobierno. El 12 por ciento lo consideró “malo” y el 38,4 por ciento “muy malo”. Los que evaluaron el desempeño como “muy bueno” constituyeron el 7,6 por ciento y “bueno” el 19,5. Bien se sabe , las encuestas no son infalibles, se pueden caer todos los números dependiendo a quien se entrevista, en que momento y en que región del país. De este sondeo de Synopsis se considera que una minoría es la que está conforme con los hechos de la realidad. Recorriendo las redes sociales se advierte que las discusiones van en un increscendo vertiginoso. Reina una agresividad nunca vista. Y un golpeteo de propuestas golpistas y antidemocráticas. Un actor que fue devoto kirchnerista llegó a decir en estas horas : “que se vayan ya “. Un decir que es un cántico persistente en “La Cámpora”. No es ya enemigo del poder. Es un anarquista desmesurado.

El pesimismo sobre la economía, la casi seguridad en la proyección que el 2019 será la continuidad de todos los índices negativos del 2018, diagnóstico que la Casa Rosada lo reconoce, convierte al futuro en un tiempo más dificultoso que el hasta ahora vivido. Por ello se están frenando decisiones pequeñas o medianas de inversión y consumo, los ejecutivos de las grandes empresas son conscientes de las limitaciones. Seguirá la recesión, es posible que merme un poco la inflación, pero la demanda continuará ciega en tierra de nadie.

No es un tema de responsabilidad del gobierno de Macri, que empezó su administración como el gran salvador, el optimista, el iluminado. La crisis se viene arrastrando desde hace tiempo y ya la Iglesia Católica ha comenzado toda una movilización, junto a la ministra Carolina Stanley, para inundar de alimentos las regiones marginadas que se ubican entre el primero y tercer cordón suburbano.

En otras administraciones en más de los últimos 70 años de fracturas sociales y crisis, las montañas de raciones de la canasta básica o eran robadas o quedaban a merced de los caudillos zonales. Sin duda que la comida es necesaria pero habrá que valorar quien la distribuye. Se ha pedido ayuda a las Iglesias Evangélicas. Lo único cierto es que es una escasa solución para los 11 millones de pobres en el país, 750.000 ciudadanos más que en la segunda mitad del 2017. Hace falta mucho más, maniobras más urgentes y decididas.

Publicado en Infobae el 03/10/2018

Una nueva demanda social

El acuerdo político que el país necesita excede la aprobación del Presupuesto 2019 y no incluye un cogobierno

Desde que comprendimos que a la dirigencia política le importan mucho las encuestas, nos acostumbramos a tener en cuenta sus resultados. La pregunta clave es si hemos aprendido a leerlas de modo crítico. Es decir, si podemos hacer alguna interpretación interesante de los porcentajes y de las tendencias que informan.

Los estudios de opinión pública, en los últimos meses y en medio de la crisis económica y de la causa judicial por los cuadernos de las coimas, por ejemplo, detectan que el segundo tema no impacta demasiado y que el primero le provoca al Gobierno una fenomenal caída.

Es cierto que la evaluación negativa del gabinete de Mauricio Macri y del propio Presidente ha crecido de modo considerable. Eso llevó a algunos analistas a sostener que podría peligrar su reelección en 2019. Pero esos mismos analistas, más allá de advertir que Cristina Fernández puede haber mejorado su imagen en una proporción que no sería significativa electoralmente, subrayan que no hay ninguna figura en el espectro político que capitalice la debacle presidencial.

Por lo tanto, la pregunta que dejan abierta es si la elección de 2019 se definirá en términos de “economía versus corrupción”. Si una franja importante de la sociedad entendiese que ha llegado el momento del “nunca más” a la corrupción, podría votar por el oficialismo, aun en medio de una complicada situación económica; si, por el contrario, se privilegiara hallar una solución a las urgencias económicas, una figura del peronismo podría tener chances de volver a la Casa Rosada.

Es la economía

Mi lectura apunta en otro sentido. El monitor social y político que Berensztein y D’Alessio Irol realizan cada mes en nuestra provincia para este diario permite sostener la hipótesis de que la sociedad está evaluando a la dirigencia política en términos de “economía versus economía”.

En el relevamiento de agosto –mes que cerró con la crisis cambiaria ya transformada en crisis económica y política–, Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Elisa Carrió son los únicos tres dirigentes cuya imagen posee un diferencial positivo, aun en plena caída. No hay una sola figura de la oposición que esté cerca de lograr algo semejante: Juan Manuel Urtubey tiene un diferencial de -21%, y Cristina Fernández, de -64%.

Ahora, en el plano económico, la encuesta registra estos dos datos: apenas un 10% de los encuestados afirman estar mejor que hace un año, pero un 49% de ellos sostienen que dentro de un año estarán mejor que hoy. La primera cifra describe una alta dosis de realismo. La segunda revela una expectativa positiva en el plan económico del Gobierno.

Berensztein y D’Alessio Irol subrayan que los cordobeses se desvían de la tendencia nacional: a nivel país, la idea de que dentro de un año estaremos económicamente mejor que ahora sólo es sostenida por un 38 por ciento de la sociedad.

Como esas diferencias están presentes desde las elecciones presidenciales de 2015, tal vez sea oportuno recordar que en la primera vuelta, un 53% de los cordobeses votaron al candidato de Cambiemos, que a nivel país sólo consiguió un 34% de los sufragios. Aquel 53% no está lejos de este 49% de los cordobeses, del mismo modo que aquel 34% a nivel nacional no está lejos de este 38%. Por el contrario, lo que el plan económico de Macri parece perder en nuestra provincia podría estar recuperándolo en el resto del país.

El camino elegido

Según esta lectura, entonces, un amplio sector de la sociedad está de acuerdo con las medidas centrales del programa económico del oficialismo: eliminar el déficit fiscal, contener la emisión monetaria (directa o indirecta), combatir la inflación, reducir los subsidios aunque aumenten las tarifas, abrir la economía liberando de modo paulatino sus variables, recuperar competitividad, apostar al crecimiento vía inversión privada y sostener la asistencia social para los sectores vulnerables.

El consiguiente rechazo de las figuras más destacadas del peronismo podría estar determinado por su insistencia en oponerse a ese programa económico, proponiendo en su lugar las medidas populistas de control de las variables y de supuesta protección social que tantas veces fracasaron en el pasado.

La caída de la imagen del elenco presidencial estaría indicando que la sociedad está disgustada con la administración y con la falta de resultados positivos, pero no con el camino elegido. Por eso, en otro estudio reciente de los mismos encuestadores, un 65 por ciento de los consultados pedía “cambios en el Gobierno”, no cambiar al gobierno.

Un vasto sector de la oposición debiera comprender esta nueva demanda social y obrar en consecuencia. El acuerdo político que el país necesita excede la aprobación del Presupuesto 2019 y no incluye un cogobierno que le dé, por ejemplo, ministros peronistas a Macri.

Lo que hace falta es que otras fuerzas políticas se comprometan a sostener desde sus programas el esquema macroeconómico actual. Sólo así tendrán la chance de producir un cisne negro y volverse preocupantes para Macri.

Publicado en La Voz del Interior el 12/09/2018

Encuesta: ¿Cómo está la imagen de los principales dirigentes oficialistas?

Tal como es costumbre, Grupo La Provincia te acerca los últimos estudios de opinión.

Grupo La Provincia te acerca las últimas encuestas, en esta oportunidad la realizada por la Consultora D’Alessio IROL, que encuestó a más de 1.400 personas de todo el país, sobre las principales figuras del oficialismo. Al respecto obtuvo los siguientes resultados:

Acerca de la figura presidencial, Mauricio Macri, el 54% de los consultados lo definió con una imagen negativa, mientras que el 41% aun tiene un buen concepto del jefe de Estado. Cabe destacar que en la proyección de los últimos 23 meses, el presidente supo conseguir varias fluctuaciones en su imagen, es decir, no tuvo un comportamiento uniforme ni la negativa ni la positiva, siendo la primera de ellas la que en los últimos meses creció un poco menos de diez puntos.

Con respecto a la figura de la gobernadora la misma obtuvo un 53% de imagen positiva, mientras que la negativa alcanzó un 42%. Con respecto a la evolución de la misma, los comportamientos no resultaron tan dispares en los últimos 23 meses, ya que el promedio de la positiva ronda el 55% aproximadamente, mientras que la negativa se posiciona un poco más que el 35%.

Publicado en Grupo La Provincia el 08/09/2018

Encuesta: A pesar de la crisis los cordobeses son más optimistas que resto del pais

En agosto, el estudio mensual de Berensztein (con D’Alessio Irol), sobre el humor social y político, mostró que el descontento sigue, pero hay una mirada un poco más positiva en la provincia. Eso sí: la imagen de Macri sigue en caída.

La crisis financiera ya es crisis económica. Los indicadores muestran una fuerte caída en la actividad industrial y también, aunque en menor medida, en la construcción. Pero, además, las paritarias no logran recomponer los sueldos de los empleados en relación de dependencia, una franja que está compuesta por la clase media.

En ese contexto, no sólo la economía cae. También los números de la gestión de Mauricio Macri ante la opinión pública. Eso sí: los cordobeses mantienen un optimismo mayor que el resto del país.

Así lo afirma el último monitor social y político de Berensztein (junto a D’Alessio Irol) que realiza en la provincia de Córdoba para La Voz.

Según los últimos números, el optimismo en Córdoba sobre cómo estará la situación económica del país es más alto que en otras provincias.

Casi la mitad de los encuestados (el 49%) piensa que dentro de un año estará “mucho mejor” (10%) o “mejor” (39%) que hoy. El diferencial es positivo porque los pesimistas suman un 46% (el 16% dijo que “peor” y el 30%, que “mucho peor”).

Cae la industria y la construcción resiste

¿Qué pasa en el resto del país? Los pesimistas son más: el 57% por ciento, contra el 38% que piensa positivamente a futuro.

También entre los cordobeses crece la idea de recuperación (lleva dos meses seguidos la tendencia): el 62% de los que respondieron dijo que considera realizar este año proyectos que impliquen dinero. Son casi el 10% más que en junio pasado.

¿Qué tipo de proyectos? A largo plazo, comprar, cambiar o reparar la casa (24%). Y, a corto, tomarse vacaciones (33% piensa hacerlo).

Eso sí: el 38% dijo que no tiene proyecto alguno.

La nota de la grieta: el 71% de los que votaron a Cambiemos considera que podrá realizar alguno de esos proyectos, mientras que apenas el 39% de los que votaron al kirchnerismo lo haría.

Negativo

 De todas maneras, la opinión de la situación económica actual es negativa y esa tendencia no ha parado de crecer desde abril, cuando estalló la crisis cambiaria.

Para tener una idea del cambio de opinión: en septiembre de 2017, el 70% de los cordobeses pensaba que la situación era mejor que el año anterior. Hoy, ese porcentaje cayó a sólo el 10%.

En cambio, los que creen que todo está peor ya son casi el 90% de los encuestados. Un porcentaje que en septiembre del año pasado era del 28%.

Imagen de Macri

La evaluación negativa del Gobierno nacional también crece. En agosto, llegó al nivel más alto de la gestión de Macri: el 57% dijo que es mala (“mala” y “muy mala”). Mientras, la opinión positiva cae al 41%, la más baja de Cambiemos.

En cuanto a la imagen positiva de Macri, bajó otra vez: fue del 47% en agosto, la más baja de la gestión de Cambiemos. Al revés, la imagen negativa subió al 44% (en julio fue del 41%).

Con todo y la crisis, el diferencial del presidente en Córdoba sigue siendo positivo. Lo mismo que otras dos dirigentes de Cambiemos, como María Eugenia Vidal y Elisa Carrió.

Para los cordobeses, la gobernadora de Buenos Aires es la política con mejor imagen: 57% (contra 36%). En tercer lugar, Carrió: 47% de imagen positiva (contra 43%).

A partir de esos tres, todos las demás figuras políticas a nivel nacional (no está Juan Schiaretti, valga la aclaración) tienen un diferencial negativo.

¿Cómo está Cristina Fernández de Kirchner? La expresidenta tiene una imagen negativa del 79% en Córdoba.

El dato: Cristina posee, en Córdoba, un cinco por ciento de votantes de Cambiemos que la valoran positivamente.

Fuera de la polarización, Roberto Lavagna tiene buena consideración, con el 43% de imagen positiva.

El ranking de agosto

En Córdoba, de los 10 políticos con mejor imagen, ocho son de Cambiemos. El primer peronista es Juan Manuel Urtubey, el gobernador de Salta, y en 10° posición está CFK.

1) María Eugenia Vidal: 57% de imagen positiva (36 negativa)

2) Mauricio Macri: 47% (44)

3) Elisa Carrió: 47% (43)

4) Horacio Rodríguez Larreta: 37% (46)

5) Martín Lousteau: 37% (48)

6) Esteban Bullrich: 36% (45)

7) Marcos Peña: 34% (50)

8) Gabriela Michetti: 32% (55)

9) Juan Manuel Urtubey: 31% (52)

10) Cristina Fernández: 15% (79)

Datos de la encuesta

Medición realizada en forma on line durante agosto de 2018. Se incluyeron las respuestas de 478 encuestados, mayores de 18 años, con residencia en la provincia de Córdoba.

Publicado en La Voz del Interior el 06/09/2018

La crisis económica argentina, consecuencia de la crisis política de Macri

Los sindicatos ratifican su decisión de convocar un paro general el 25 de septiembre

El diario económico «El Cronista» abrió su información con el presidente de Argentina en medio de un océano de agua que le llegaba al cuello de la camisa. La imagen ilustraba las horas de angustia que atraviesa un Gobierno que trabaja, contra reloj, en un paquete de medidas que convenza a los banqueros y a las fuerzas vivas de Argentina. Sino a todas, al menos a las que pueden provocar otros episodios de histeria que disparen de nuevo el valor del dólar. Ayer, por fin, la divisa estadounidense parecía quedarse estancado por debajo de los cuarenta pesos.

Mientras, el ministro de Economía, Nicolás Dujovne, se encerraba con Macri y «la mesa chica» del poder en la residencia presidencial de Olivos, el titular del Banco Central, Nicolás Caputo, salía al contraataque para bajarle los humos al «billete verde». Su fórmula consistió en licitar, en horarios clave y anunciados, 600 millones de dólares. Objetivo aparentemente cumplido por la tarde, este viernes se convirtió en el examen de preparación de las renegociaciones que tendrá que afrontar el titular de Economía en Washington con Christine Lagarde y los suyos, para recibir cuanto antes los anticipos pedidos del préstamo de 50.000 millones de dólares que el organismo concedió este año al país. El FMI adelantó que lo abalizará «rápido» y no pondrá obstáculos.

Cambio de Gabinete

En este contexto, en Argentina -y fuera de ella- se comienza a hablar de crisis política como el origen de la económica. Las voces que se alzan contra la hoja de ruta del Gobierno suben el volumen y la población se suma a ella. De acuerdo a un sondeo de D’Alessio IROL/Berensztein, dos de cada tres argentinos piden que Macri modifique su Gabinete pero el presidente, tenaz -o terco para algunos- se resiste pese a los avisos, cada vez, más dramáticos del mundo de las finanzas, la economía y la gente.

Los mensajes le llegan al Gobierno por diferentes vías. Las empresas argentinas que cotizan en Wall Street se lamían las heridas al advertir un desplome que les supuso una pérdida de valor de unos cuatro mil millones de dólares. En simultáneo, JPMorgan, la calificadora que más disgustos le da al Gobierno argentino recomendaba desprenderse de las acciones de firmas argentinas.

Lo que Wall Street leía como un fracaso en el Mercado de Valores de Buenos Aires (Merval) se celebraba con subidas de las acciones locales. La depreciación del jueves del dólar del 10 por ciento en el sector mayorista y del 16 en la compra venta de particulares, se traducía en una buena noticia para empresarios como Christinao Ratazzi. El CEO de Fiat Argentina observó: «Un dólar alto nos va a hacer importar menos y exportar mucho más, y eso va a crear mano de obra funcional».

En el polo opuesto, la gobernadora kirchnerista de Tierra del Fuego, sur del sur de Argentina, se descolgaba con un anuncio preocupante. Rosana Bertone, integrante de las filas del Frente para la Victoria que fundó el matrimonio Kirchner, sugirió la posibilidad de llevar «fuera del país» los fondos de su provincia. «Si nos parece que tenemos que sacar el dinero para resguardarlo en mejores condiciones, también lo vamos a hacer», amenazó. La hipótesis recordó un hecho histórico, la colocación, en un destino misterioso hasta el día de hoy, de cerca de mil millones de dólares de la provincia de Santa Cruz, por decisión del por entonces gobernador, Néstor Kirchner. Aquellos fondos, fruto de las regalías petroleras, pertenecían a la provincia pero ésta, nunca los recuperó en su totalidad.

Malos tiempos para Argentina y para Macri. Mes de conflicto con los docentes, la semana se cerró con turbulencias en la calle. La manifestación convocada por medio centenar de universidades públicas se trasformó el jueves en un ataque, de miles de personas, feroz al Gobierno y el sindicalismo, de momento, se ratificó en su decisión de convocar una huelga general para el 25 de septiembre.

Publicado en ABC (España) el 04/09/2018

El impacto de dólar: de la obsesión a la incertidumbre

Las fluctuaciones del dólar repercuten en el día a día y tienen un impacto en el costado psicológico, según admiten los especialistas. Pero las experiencias pasadas vinculadas a los movimientos del tipo de cambio también contribuyen a la resiliencia.

Entre los efectos psicológicos que los profesionales asocian a las variaciones del tipo de cambio el principal es la incertidumbre, que alcanza a distintos sectores de la población.

Ese efecto puede generar distintos trastornos. Desde angustia y ansiedad hasta tensión y una mayor frecuencia de contracturas.

Algunos especialistas recomiendan desconectar por momentos la atención del tema como una forma de descomprimir tensiones.

Con todo, una encuesta realizada en estos días y en el marco del última alza por una consultora privada indica que la actitud más común de los argentinos apunta a hacer todo lo contrario.

El dólar es, según los conclusiones de ese estudio, una preocupación que se transforma en obsesión cuando sus fluctuaciones generan incertidumbre.

Los movimientos del precio de la divisa impactan en la economía real y tienen un efecto sobre el ánimo de la población.

En este marco, una encuestadora salió a medir ese impacto durante las jornadas del miércoles y el jueves pasado, día este último en el que la divisa llegó a superar por momentos la barrera de los 40 pesos.

La encuesta estuvo a cargo de D’Alessio IROL / Berensztein y se basó en una pregunta: ¿Hasta dónde llega la justificada obsesión de los argentinos con el dólar?

“9 de cada 10 argentinos realizan un seguimiento diario de la cotización del dólar”

Para hacer el trabajo se consultó 752 casos relevados a través de Internet.

Según la conclusión principal del sondeo, “9 de cada 10 argentinos realizan un seguimiento diario de la cotización” del dólar.

El estudio distinguió matices en ese grupo.

Así, registró que un 26% sigue la cotización de forma “permanente”. Esto significa que un cuarto de los consultados vive pensando en el dólar.

Detrás de ese grupo aparece un 23% que se detiene a mirar el precio de la divisa “entre dos y tres veces por día”.

Un 38%, en tanto, dijo que sólo se fija en ese indicador “una vez por día”.

Un 13% , en tanto, respondió que “no me interesa seguirlo a diario”.

El impacto es mayor cuando se mida la “reacción ante la suba del dólar”.

En ese caso sólo el 6% dice ser indiferente.

Los demás se dividen entre los que experimentan “incertidumbre” (43%), “enojo” (22%), “miedo” (16%) e “impotencia” (13%).

Publicado en Diario La Provincia el 03/09/2018

El impacto en el ánimo: de la obsesión a la incertidumbre, del insomnio a la resiliencia

Las fluctuaciones en el precio de la moneda de EE UU inciden en el humor de las personas, aseguran especialistas Las fluctuaciones del dólar repercuten en el día a día y tienen un impacto en el costado psicológico, según admiten los especialistas. Pero las experiencias pasadas vinculadas a los movimientos del tipo de cambio también contribuyen a la resiliencia.

Entre los efectos psicológicos que los profesionales asocian a las variaciones del tipo de cambio el principal es la incertidumbre, que alcanza a distintos sectores de la población.

Ese efecto puede generar distintos trastornos. Desde angustia y ansiedad hasta tensión y una mayor frecuencia de contracturas.

Algunos especialistas recomiendan desconectar por momentos la atención del tema como una forma de descomprimir tensiones.

Con todo, una encuesta realizada en estos días y en el marco del última alza por una consultora privada indica que la actitud más común de los argentinos apunta a hacer todo lo contrario.

El dólar es, según los conclusiones de ese estudio, una preocupación que se transforma en obsesión cuando sus fluctuaciones generan incertidumbre.

Los movimientos del precio de la divisa impactan en la economía real y tienen un efecto sobre el ánimo de la población.

En este marco, una encuestadora salió a medir ese impacto durante las jornadas del miércoles y el jueves pasado, día este último en el que la divisa llegó a superar por momentos la barrera de los 40 pesos.

La encuesta estuvo a cargo de D’Alessio IROL / Berensztein y se basó en una pregunta: ¿Hasta dónde llega la justificada obsesión de los argentinos con el dólar?

Para hacer el trabajo se consultó 752 casos relevados a través de Internet.

Según la conclusión principal del sondeo, `9 de cada 10 argentinos realizan un seguimiento diario de la cotización` del dólar.

El estudio distinguió matices en ese grupo.

Así, registró que un 26% sigue la cotización de forma `permanente`. Esto significa que un cuarto de los consultados vive pensando en el dólar.

Detrás de ese grupo aparece un 23% que se detiene a mirar el precio de la divisa `entre dos y tres veces por día`.

Un 38%, en tanto, dijo que sólo se fija en ese indicador `una vez por día`.

Un 13%, en tanto, respondió que `no me interesa seguirlo a diario`.

El impacto es mayor cuando se mida la `reacción ante la suba del dólar`. En ese caso sólo el 6% dice ser indiferente, Los demás se dividen entre los que experimentan `incertidumbre` (43%), `enojo` (22%), `miedo` (16%) e `impotencia` (13%).

Publicado en El Día el 03/09/2018

El temblor económico sacude al Gobierno, pero nadie lo capitaliza

Resultados del monitor social de D´Alessio IROL/Berensztein

El temblor económico golpea al Gobierno pero nadie lo capitaliza Dos de cada tres personas evalúa como negativa la gestión del Gobierno. El rechazo avanza inclusive entre oficialistas. Pero la oposición no capitaliza el malestar general

El desborde del mercado cambiario dejó expuesta la semana pasada una creciente desconfianza en el Gobierno, gestada al abrigo de la recesión y el fuerte impacto de la inflación en la sociedad, que también se expandió como una sombra sobre todo el arco político.

Y es que antes de la corrida que alteró los nervios de los argentino, el malhumor ya se había establecido como la huella identificatoria de un tiempo en el que las preocupaciones por el andar de la economía se agudizan y golpean al oficialismo, mientras que las revelaciones sobre casos de corrupción alimentan un descreimiento generalizado que surge como una luz de alerta para toda la clase dirigente.

Esta situación quedó expuesta en la última entrega del Monitor de Humor Social y Político que elabora D´AlessioIROL/Berensztein en exclusiva para El Cronista. El trabajo, cerrado antes de la corrida cambiaria, recogió la opinión de 1392 adultos en todo el país que expresaron su visión crítica sobre la situación económica del país. Para un abrumador 87%, la actualidad es peor que la vivida hace un año atrás. Y apenas un 38% cree que será mejor dentro de doce meses.

Por ello, no extraña que los temas que más preocupen se asocien a la economía: la inflación es la elegida por nueve de cada diez encuestados, seguida por el aumento de las tarifas de luz y gas (67%). A ello, hay que agregarle la inseguridad (64%) y la presión impositiva (54%) antes de avanzar en temas políticos como la corrupción del pasado y el presente.

El resultado de ello es una evaluación negativa de la gestión del Gobierno que ya alcanza a dos de cada tres entrevistados, lo que incluye a un creciente 41% de quienes eligieron a Mauricio Macri en 2015. Y un retroceso generalizado en la valoración de los dirigentes políticos, del que no escapa siquiera la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, la única figura oficialista que con apenas dos puntos sostiene un saldo favorable entre su imagen positiva (48 puntos) y la negativa (46). `Es notable que mes a mes va siendo arrastrada por la imagen negativa de la gestión del gobierno nacional y por primera vez ha cruzado la línea del 50%`, observa Eduardo D´Alessio.

El analista señaló que `agosto mostró una continuación del descenso sostenido que la imagen del Gobierno viene manteniendo desde la elecciones legislativas del año pasado`, y remarcó que el trabajo `no incluyó los sucesos cambiarios de la última semana`, los cuales fueron relevados en otro sondeo de D´Alessio Irol/Berensztein, en el que la mayoría de los consultados manfestó el temor que provoca la suba del dólar y se expresó mayoritariamente en favor de un cambio en el Gobierno para controlar la situación.

Pero aunque la imagen de los funcionarios registra el desgaste de la gestión, `es notable que prácticamente la totalidad de los políticos, sea del oficialismo o de la oposición han bajado su imagen durante el mes de agosto. Como contrapartida debe decirse que las posiciones relativas se han mantenido y que todavía no aparecen figuras que hayan capitalizado el descontento, ya que los primeros lugares el ranking de imagen sigue monopolizado por la figuras del oficialismo`, agrega D´Alessio.

En ese sentido, Sergio Berensztein remarcó que `si bien hay un deterioro en la imagen de los principales dirigentes del oficialismo, como consecuencia de la profundización de la crisis económica, no hay un juego de suma cero. No surgen dirigentes con la capacidad de capitalizarlo`.

El politólogo adviritó, no obstante, que `hay inquietud sobre el corto plazo, miedo, incertidumbre, desasosiego, desazón… todos valores negativos que definen un entorno muy complicado como consecuencia de la aceleración de la crisis`.

Publicado en El Cronista el 03/09/2018

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Una encuesta midió la obsesión de los argentinos por el dólar: a quién culpan por la última corrida

El sondeo se hizo miércoles y jueves. ¿Cuántas veces miran la cotización por día? ¿Cuándo creen que parará de subir?

Es poner en números a un fantasma que aparece recurrentemente en la vida cotidiana de los argentinos. La nueva estampida del dólar no sólo produjo un cimbronazo en el Gobierno, modificó decisiones de empresas y les permite a algunos avezados ganar mucho en nada de tiempo, sino que también alteró otra vez el día a día de los ciudadanos de a pie. Por su impacto real en la economía de hoy y por temor a lo que pueda venir detrás. Una encuestadora salió a medir ese impacto durante las (hasta ahora) jornadas más opacas: el miércoles gris oscuro y el jueves negro.

El trabajo es de D’Alessio IROL / Berensztein y hace eje en una pregunta central: ¿Hasta dónde llega la justificada obsesión de los argentinos con el dólar? El sondeo incluye 752 casos relevados de manera online. La primera conclusión: “9 de cada 10 argentinos realizan un seguimiento diario de la cotización” de la divisa.

Dentro de ese grupo, hay matices. Un 26% sigue la cotización de forma “permanente”. Es decir, más de un cuarto de los consultados vive su día pensando en el dólar. Lo sigue en intensidad el 23% que mira a cuánto está “entre dos y tres veces por día”. Mientras que un 38% sólo se fija “una vez por día”. Por último, un 13% logra mantenerse indemne a la preocupación/locura y opta por el “no me interesa seguirlo a diario”.

Sin título

Cuando se releva la “reacción ante la suba del dólar”, el impacto es aún mayor. Apenas un 6% elige la variante “indiferencia”. El resto se reparte entre “incertidumbre” (43%), “enojo” (22%), “miedo” (16%) e “impotencia” (13%).

También es muy interesante el reparto de responsabilidades: más del 40% apunta al Gobierno actual, el Gobierno anterior y los “especuladores” salen casi empatados (en torno a los 20 puntos) y últimos, con 12%, quedan los “grupos opositores”.

Las últimas consultas también apuntan a la gestión macrista. Por un lado, los encuestados se muestran pesimistas respecto a la capacidad del Gobierno para domar la inestabilidad del dólar. El 41% cree que recién se estabilizará con las  elecciones de 2019. Y, por otro lado, un 65% reclama “cambios en el Gobierno” para frenar esa inestabilidad.

Publicado en Clarín el 31/08/2018