Muchas veces los argentinos nos quejamos de todo lo que no tenemos
y de la necesidad de seguir adelante en una economía muy ajustada.
Sin embargo, los resultados de las encuestas de fin de año muestran algo más.
También somos capaces de 𝗿𝗲𝗰𝗼𝗻𝗼𝗰𝗲𝗿 𝗹𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝘀𝗶́ 𝘁𝗲𝗻𝗲𝗺𝗼𝘀.
Aparece algo muy nuestro y a veces poco visible:
la 𝗰𝗼𝗻𝘃𝗶𝘃𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮.
Más allá de la grieta, el respeto y la armonía entre personas distintas.
Como el ejemplo que tantas veces nos dan el rabino 𝗗𝗮𝗻𝘆 𝗚𝗼𝗹𝗱𝗺𝗮𝗻, el sacerdote 𝗚𝘂𝗶𝗹𝗹𝗲𝗿𝗺𝗼 𝗠𝗮𝗿𝗰𝗼́ y el imán 𝗢𝗺𝗮𝗿 𝗔𝗯𝗯𝗼𝘂𝗱,
mostrando que es posible dialogar, convivir y construir desde las diferencias.
También aparece el deseo simple y profundo de estar con la familia en estas fechas.
El valor de tener aire puro, agua, sentir calor en invierno.
Y algo que muchas veces damos por hecho: no tener que esperar que nuestros seres queridos vuelvan a casa después de viajes largos o peligrosos.
Un valor profundamente argentino,
que merece ser cuidado y reconocido.
Este fin de año invita a brindar no solo por lo que falta,
sino por todo lo que 𝘀𝗶́ 𝘁𝗲𝗻𝗲𝗺𝗼𝘀 y muchas veces no miramos.
Brindemos por una Argentina con paz social,
con capacidad de reconstruirse,
y con personas que, aun cansadas, no dejaron de esperar algo mejor.
Que el 2026 nos encuentre más tranquilos,
y nos permita reencontrarnos creciendo.
Ese es nuestro deseo para todos
