Cada año más gente sale a hacer ejercicio, pero pocos pueden practicarlo a diario

Hay una mayor conciencia por evitar el sedentarismo. Una encuesta reveló que en el último año 6 de cada diez personas hicieron gimnasia. Pero la falta de tiempo sigue siendo un obstáculo para darle continuidad.
Hace 50 años, se fumaba en todos lados. En los bares, en las casas, en las oficinas, en las reuniones de amigos. Las estadísticas médicas, las leyes que prohibieron fumar en lugares cerrados y una voz cada vez más fuerte que ganaron los no fumadores cambiaron el consenso social. Ahora, para encender tabaco hay que salir a un lugar abierto.
Con la actividad física pasó algo parecido: no hacer ningún tipo de gimnasia pasó a ser un disvalor. Es un signo de pasividad, de abandono y, se sabe, estar quieto puede despertar problemas de salud.
Una encuesta a 1.200 personas mayores de 18 años de todo el país parece confirmar ese nuevo consenso: 7 de cada 10 argentinos respondieron que “si tuviera hijos, les recomendaría hacer gimnasia”, aunque ellos no puedan cumplir con ese compromiso.
Además, 6 de cada 10 dijeron que practican actividad física con regularidad.
El año pasado se había hecho el mismo sondeo con preguntas similares y, en cambio, estaban compenetrados con el ejercicio sólo 5 de cada 10. Sin embargo, ahora sólo el 19% lo hace todos los días, contra el 26% del año pasado.
La investigación la llevaron adelante la Facultad de Motricidad y Deportes de la Universidad Abierta Interamericana (UAI) en colaboración con la cadena de gimnasios Megatlón.
No estar en movimiento genera culpa. Del 42% de los entrevistados que contestó que no practica ningún tipo de ejercicio, 5 de cada 10 aseguraron que el problema es “la falta de tiempo”. Se sabe: cumplir con el trabajo, la familia, los amigos y, también, con el cuerpo, no es sencillo.
¿Cómo resolver esa tensión entre la presión por ejercitarse y la falta de horas? Sergio Doval, director del programa de Opinión Pública de la UAI, cree que las empresas deberán poner una cuota de esfuerzo para contribuir a mejorar la salud pública. “Hay más consenso sobre las enfermedades derivadas del estrés y las problemáticas que genera la alta demanda laboral, al mismo tiempo que muchas empresas ponen más el acento en el bienestar de sus trabajadores y en estimular su creatividad. En ese sentido, seguramente crecerán los espacios lúdicos o deportivos que autoricen tiempos específicos dentro de la jornada laboral para realizar algún tipo de actividad física”.
La variante se puede poner en práctica de varias maneras: desde 30 minutos en una sala de juegos dentro de la misma oficina hasta un descuento especial que la empresa ofrezca como estímulo en algún gimnasio cercano.
La preocupación por evitar el sedentarismo ya se vio reflejada en iniciativas públicas: en la Ciudad de Buenos Aires y en decenas de municipios, en los últimos años
se instalaron aparatos para poder hacer gimnasia al aire libre.
Para Doval, la propia sociedad empieza a “subir la vara” de la exigencia. “Se nota, sobre todo, en las generaciones más jóvenes.
Practicar algún deporte ya no es una obligación o un hobby, sino que se toma como una responsabilidad”.
En ese sentido, el cardiólogo Domingo Motta, jefe del área de Medicina del Deporte de la Fundación Favaloro, explica: “El sedentarismo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es el cuarto factor de riesgo en la mortalidad global y el factor principal en el desarrollo de las enfermedades no transmisibles”.
La evidencia científica señala su relación con algunas patologías graves: actúa como una de las causas en el 25% de los cánceres de mama y de colon, y tiene una incidencia del 27% en el desarrollo de la diabetes. “También es la causa del 30% de las enfermedades coronarias”, señala Motta. Ahora que hace calor, es el momento de correr o caminar más.

El tiempo no alcanza
Una encuesta de la consultora D’Alessio Irol sobre 370 casos concluyó, el año pasado, que el 70% de la gente siente que el tiempo no le alcanza. Solamente un 16% respondió que le “sobra tiempo para ocio”.
A la hora de “sacrificar” cosas que les gustaría hacer, 6 de cada 10 hombres suspenden la actividad física.
El descanso también sufre: en primer lugar, tanto varones como mujeres respondieron que eligen recortar horas de sueño Según la investigación, el concepto de “tiempo muerto” cambió. En la era de la productividad, el 94% de los encuestados dijo que usa esos ratos entre una actividad y otra para planificar el resto del día o solucionar tareas pendientes.
“Para muchos, dormir, desayunar, hacer una cola o dormir una siesta puede vivirse como una infracción o pérdida de tiempo”, analizó Enzo Cascardo, del Centro de Investigaciones Médicas en Ansiedad.

La cifra
150 minutos semanales de actividad física necesitan las personas de entre 18 y 64 años, según la OMS.

“Nunca puedo mantener la regularidad y voy poco”

Fernanda Bustos (45) siente culpa. “Hace 15 años que pago el gimnasio, pero nunca puedo mantener la regularidad y voy poco”, se lamenta. Esta licenciada en marketing, que tiene dos trabajos, cuenta: “Estoy todo el día corriendo y no me dan los tiempos. A veces me juro, mañana voy seguro, pero después el
día se complica y lo primero que suspendo es el gimnasio. Para mí, las obligaciones laborales están primero; a fin de mes, caigo en que prácticamente no fui”. Fernanda probó con ir a la primera clase de la mañana (a las 8), pero … “Tengo que estar a las 10 en el Centro y nunca llego a tiempo desde Núñez”. Por eso, descartó esa opción.
“Me propuse ir a última hora, pero llego agotada y digo: ‘Nooo…
mejor mañana’”. Otras veces, prefiere bajar de la adrenalina del día y quedarse en casa charlando con su pareja. “Me da culpa porque sé que es importante para la salud y que la actividad física también te despeja mentalmente, por eso pago la cuota, pero no logro acomodarme”, se sincera. Fernanda espera, en 2016, poder reservarse algún horario.

“El cuerpo responde mejor y está tonificado”

Dalila Vainer (21) estudia y su preocupación se centra en el año que viene. “Cuando empiece a trabajar, voy a tener que hacer menos actividad física. Pero me gusta tanto, que me propuse no abandonar. Voy a encontrar los horarios”. Esta futura corredora inmobiliaria empezó a entrenarse hace unos tres años para bajar unos kilitos y se enamoró del deporte. “Voy cuatro veces por semana al gimnasio, a la mañana, y si tengo ratos libres hago bicicleta o salgo a correr”, describe. La inquietud nació cuando estudiaba nutrición.
“Me di cuenta de que la alimentación es fundamental para estar bien físicamente, pero tiene que ir acompañada con actividad física”.
Ahora, se transformó en una motivadora natural. “Mis amigas me dicen: ‘Qué bueno que te guste ir tanto’. Yo noto la diferencia en lo físico, el cuerpo responde mejor a las exigencias y está tonificado.
Ahora, lo que trato de hacer es de incentivar a los que están en la duda. A mis viejos, que no tienen incorporado el hábito, todo el tiempo trato de darles motivación para que empiecen a hacer gimnasia”, contagia.

Los avances médicos incluyen el ejercicio
Análisis Any Krieger*
Que se sienta cierta responsabilidad por mantenerse saludable es algo positivo.
En la cultura de la época. Cada vez con más fuerza está presente la actividad física. Pero no es sólo un imperativo social, sino que además la medicina moderna reforzó ese aspecto. Los avances médicos incorporaron de una manera importante el ejercicio en la mejora de la salud. Hoy se sabe que muchas enfermedades pueden ser prevenidas si se evita el sedentarismo y se pone el cuerpo en movimiento. A veces, algunos tratamientos, incluso, no solo se basan en medicación, sino en volver a tener una rutina de ejercicios adecuada a las necesidades del paciente. De hecho, hay evidencias científicas que marcan que estar físicamente activo puede mejorar el estado de ánimo y demorar la aparición de enfermedades cardiovasculares o de hasta distintos tipos de cáncer. Desde ese punto de vista, no hay crítica posible al hecho de que practicar ejercicio se haya transformado en un mandato social, en un nuevo ingrediente del “sentido común”. Por otra parte, el auge de la estética también influye en esta realidad. La cultura contemporánea induce a lo bello, a poder mostrar un cuerpo contorneado, con los músculos marcados, en una época en que la imagen está en el centro de la atención todo el tiempo. En ese sentido, el cuerpo se ha tornado un fetiche hasta el punto que pareciera que es lo que más interesa en la vida. La juventud y el cuerpo son dos elementos que están en matrimonio y pasaron a ser lo más codiciado en la sociedad de hoy. Esa valoración, incentivada por el marketing y la publicidad, puede encerrar algunos peligros: uno es el de caer en los excesos. Eso es lo que se debería evitar.
Si el cuidado físico se vuelve una obsesión, ya estamos en un plano patológico, que a la larga va a generar angustia. Quienes toman este último camino, pueden sufrir consecuencias no deseadas que rayan en lo patológico, como anorexias, vigorexias o incluso la adicción a las cirugías estéticas. Estas complicaciones no eran tan frecuentes décadas atrás. La relación con el cuerpo siempre es una sublimación. Se trata de una insatisfacción radical respecto de un ideal al que nunca se llega, ni con cirugías ni con actividad física. En este sentido, resulta sumamente interesante comprobar los resultados del psicoanálisis en la pacificación en torno a la imagen de nuestro cuerpo.

*Psicoanalista. Miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA)

Los edificios más lindos y los más feos, votados por la gente

 Nota publicada el 01/01/2016.  Clarin.com
Encuesta en Buenos Aires.

Según el sondeo encargado por Clarín, los preferidos de los porteños son el Palacio de Aguas Corrientes, el Teatro Colón y el Palacio Barolo. En la otra punta, no gustan la Biblioteca Nacional, el Chateau Libertador y la Casa Rosada. Para los porteños, el edificio más lindo de Buenos Aires es el Palacio de Aguas Corrientes que se alza en Avenida Córdoba, entre Riobamba y Ayacucho. Y el más feo, la Biblioteca Nacional.

Paradojas de la arquitectura y el gusto de la gente , el primero es un enorme tanque de agua disfrazado de palacio francés. El segundo, una escultórica construcción de hormigón que asoma sobre la copa de los árboles como lo haría un enorme tanque de agua. Estos dos edificios encabezaron los rubros opuestos de la investigación que realizó Diario de Arquitectura, el opcional que publica Clarín todos los martes, para establecer la relación entre el gusto de la gente y el de los arquitectos.

Esta encuesta, que lleva el nombre de “Ciudad x Ciudad: Lo mejor y lo peor”, fue realizada especialmente por la consultora D’Alessio Irol en base a la opinión de más de 2 mil personas consultadas que dieron respuestas múltiples.

El Palacio de Aguas Corrientes encabezó el favoritismo de la gente con un aplastante 53,9 % de los votos. Atrás siguieron el Teatro Colón (con un nada desdeñable 44,5% de las opiniones), el Palacio Barolo, un ecléctico edificio de Avenida de Mayo que fue en su tiempo el más alto de la Argentina (40,6%), el Edificio Kavanagh de Plaza San Martín (25,3%) y el Malba, el museo de Eduardo Costantini en Palermo Chico (21,1%). Con 10 años de existencia, el Malba es el más joven entre los 10 edificios mejor rankeados por la encuesta. El Palacio de Aguas tiene 117 años; el Teatro Colón, 102; el Barolo 92 y el Kavanagh, 75. Este resultado se puede leer como un fuerte llamado de atención para la arquitectura contemporánea de la ciudad de Buenos Aires.

Para elegir qué edificios integraran la galería de los feos, la preferencia del público estuvo más dispersa. Encabezó el “disgusto” de la gente, la Biblioteca Nacional pero con un escaso 19 % de las opiniones. Después se colocó el Chateau Libertador, una torre inmensa llena de molduras y mansardas francesas que se levanta frente al Tiro Federal Argentino, en Nuñez. Feo con ganas, el Chateau sólo fue castigado por el 9 % de los encuestados. Apenas un poco más de lo que recibió la Casa Rosada (8%), el Teatro San Martín (7%) y el Chateau Madero (5%), primo hermano del de Libertador, pero en Puerto Madero. Dato curioso, la misma encuesta, establece que para la gente, el Teatro San Martín alcanza el puesto 16 entre los edificios más lindos de la Ciudad. Por otra parte, entre las preferencias de los arquitectos, está en el puesto 12.

El Palacio de Aguas Corrientes, que se vendría a confirmar como la “niña bonita” de Buenos Aires, se empezó a construir en 1887 en base a un diseño del ingeniero inglés John Bateman. El frente fue recubierto con 170 mil piezas de cerámica y 130 mil ladrillos vitrificados traídos de Inglaterra. Siete años después ya le daba agua a los escasos 500 mil pobladores de la Ciudad. El barrio más poblado era Balvanera y la zona de Callao y Córdoba, donde se construyó, era poco menos que un descampado.

Por su lado, la Biblioteca Nacional es una obra que consumió 30 años para verse terminada. Fue ganada por concurso en 1962 por Clorindo Testa (una especie de genio de la arquitectura argentina), junto a Francisco Bullrich y Alicia Cazzaniga. Para los arquitectos, el edificio es un emblema del brutalismo, movimiento arquitectónico que hacía furor en el mundo durante la convulsionada década de los 60. No por nada, la misma encuesta establece que la Biblioteca Nacional figura en el décimo puesto de la preferencia de los profesionales, con un 9,7% de los votos.

La encuesta de Diario de Arquitectura buscó establecer el gusto de la gente y el de los arquitectos pero, además, indagó sobre los lugares de la Ciudad que el público considera más agradables y cuáles ve como francamente desagradables. En estos rubros, también la opinión pública estuvo muy dispersa, pero quedó claro que el lugar que más le gusta a los porteños es el barrio más nuevo de la Ciudad: Puerto Madero (14%). Lejos quedaron los barrios tradicionales que forjaron la identidad de Buenos Aires y nutren las letras de los tangos. Recién en el sexto puesto aparece San Telmo, con un 7,2% de los votos.

Detrás de Puerto Madero, el lugar más fashion de la Capital, donde los departamentos se cotizan a US$ 4.000 el metro cuadrado, se encolumnaron otros lugares “paquetes” de Buenos Aires: los Bosques de Palermo (13,2%), el barrio de Palermo (10%), Recoleta (8%) y Plaza San Martín (8%). Parece que hoy, la mayoría de los porteños orienta su preferencia con los mismos criterios que los turistas.

Cuando se le preguntó a la gente que lugares de la Ciudad eran los más desagradables, se estableció una tendencia indiscutida: la mayoría eligió barrios en los que los centros de trasbordo entre colectivos y ferrocarril estropean todo . El peor rankeado fue Constitución, con el 13,4% de los votos. Lo siguieron Once (10,6%) y Retiro (6,9%). Después salieron desfavorecidos por el público lugares de la zona sur, la eterna promesa de la Ciudad.

Jefes tóxicos: ¿una especie en extinción?

Nota publicada el 02/01/2016 – Diario El Día (La Plata)

CLARA VILLEGAS

La noche previa a la reunión con su jefa, Victoria casi no duerme. Recuerda los nervios de cuando era niña y se acercaba un examen de matemáticas. Ella sabe muchas cosas. Sabe que desarrollar un proyecto en el ámbito público implica sacrificios. Sabe, también, que para el suyo los fondos están, por eso se rehusa a pagar los insumos con plata de su bolsillo. Sabe que, desde que se enteró de esto, su jefa hierve. Y sabe que se avecinan dos horas de regaños en las que no faltarán gritos e insultos. Entre tantas cosas, ahora sabe una más: su trabajo y su vida, serían mucho, pero mucho mejores si su jefa no fuera tan jodida.

Los jefes tóxicos como la de Victoria siempre abundaron, pero las empresas más exitosas del mundo tomaron nota de que con ellos no podían pensarse a largo plazo y empezaron a buscar otros perfiles. Capacidad de escucha, de motivación y sensibilidad son algunas de las cualidades de los líderes a los que apuntan. ¿En Argentina también?

Tipos de toxicidad

Poco ejecutivos, adictos al trabajo, indecisos, son algunas de las 15 clasificaciones que propone la bibliografía sobre el tema. Entre los peores jefes tóxicos se cuentan: el micromanager: incapaz de priorizar y delegar, está pendiente del paso a paso de la ejecución de sus órdenes; el ladrón: se queda con las ideas de los subalternos; el acosador o “buleador”, que intimida y humilla públicamente a sus empleados. La Oficina de Asesoramiento contra la Violencia Laboral atendió, desde su formación en 2005 hasta el 2012, unas 6.500 consultas. La agresión verbal es una de las tantas formas que adquiere la violencia en el trabajo.

La lista de clasificaciones sigue y una característica no es privativa de la otra. Hay algunos que son un cóctel de toxicidad. Cuando Victoria ingresó a la dependencia estatal en la que desarrolla su proyecto, imaginaba que para hoy, cinco años después, habría multiplicado sus conocimientos, sus producciones proliferarían y tendría un amplio panorama laboral. El futuro era prometedor, su jefa le inspiraba confianza. “Al principio me caía bien”, recuerda “me contaba que otros directores la dejaban de lado y ella aparecía como la víctima, por eso yo la justificaba”.

Hacer que el empleado se sienta en confianza, mostrar por él cierta predilección -más allá de su desempeño laboral-, que se conciba como un amigo, son algunas de las estrategias del “jefe colega”. Pero los amigos están en las buenas y en las malas. Cuando Victoria se cansó de repetirle las mismas consultas, y de dar con su contestador siempre que la llamaba por alguna urgencia, se dio cuenta de que no podía contar con su jefa.

En su libro Neomanagement: jefes tóxicos y sus víctimas, el psicólogo laboral Iñaki Piñuel afirma que existen solo tres tipologías. Está el Narcisista, que se adjudica los logros de su equipo. El Paranoide: desconfiado, cuestiona el trabajo y la conducta de sus colaboradores. Y el jefe Psicópata, cuyo orgullo y frialdad lo convierten en despótico y mentiroso compulsivo.

¿Exagerado? ¿Un caso en un millón? Miren esto: en el 2013 el gerente de una papelera fue condenado a indemnizar con 138 mil pesos a su secretaria porque, además de todo, le controlaba cuánto papel higiénico gastaba.

Con jefes como estos, el empleado que logra mantener la motivación es casi un héroe.

La procesión va por dentro

Hace dos años, un día de trabajo cualquiera en la vida de María podía empezar así:
-Buenos días, llamo de la agencia de noticias Blablablá y quería preguntarle si…
-Dígame, ¿cuál es su consulta?
-Quizá no se escuchó bien, quería preguntarle si es cierto que…
-No la escucho señorita, ¿podría hablar más fuerte?
No. No podía. En su primera experiencia laboral María encontró un jefe capaz de lograr que una periodista sienta miedo de preguntar. “Me daba vergüenza que mis compañeros me escucharan y pensaran ‘qué preguntas boludas que hace’”, recuerda, “siempre nos hacía sentir un poco idiotas”. Claro que la agencia de noticias no se llama Blablablá y que la novata, al igual que Victoria, en realidad tiene otro nombre, pero si esta nota incluyera nombres y apellidos, no sería esta nota.

Cuando empezó, María entraba a las nueve y salía a la una, luego se le agregó una hora más y después otra, pero en el recibo de sueldo seguían figurando las mismas cuatro horas de siempre. A decir verdad, tampoco había recibo y los $2750 que ganaba por mes eran inciertos, al igual que la procedencia del dinero: “Nada estaba claro, ni siquiera lo que tenía que hacer”, se lamenta.

La ausencia de control sobre el contenido de las tareas, las altas exigencias psicológicas –en calidad y cantidad de trabajo-, la falta de apoyo de compañeros o superiores, y la escasez de recompensas, son varios de los factores psicosociales que dañan la salud de los trabajadores. Está comprobado científicamente, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

A los pocos meses de entrar en la agencia de noticias, María no podía concentrarse en otra cosa que no fuera su trabajo. “Todo el tiempo pensaba qué notas hacer y nunca me salían”, recuerda. De a poco su cuerpo le empezó a pasar factura: “Me hacía tanto problema porque sentía que todo me salía mal, y lento, que me daban anginas constantemente”.

Cuando hay un desequilibrio entre lo que se le exige al empleado y los recursos que tiene para satisfacer esa exigencia, se produce el estrés: un conjunto de reacciones emocionales, cognitivas, fisiológicas y del comportamiento ante esa demanda desmedida. Según la OIT, cuando esta situación se prolonga, aparecen enfermedades gastrointestinales, respiratorias e inmunológicas, entre otras.

Aunque María aguantaba, su cuerpo se anticipó y dijo basta. Un cuadro de amigdalitis aplastante la dejó internada durante una semana. Entre un pinchazo y otro tomó dos decisiones vitales: empezar terapia y renunciar al trabajo.

Un estudio de la consultora D´Alessio IROL realizado en el 2014 sobre 500 personas en Argentina, concluyó que ocho de cada diez sufren estrés. La edad para empezar a padecerlo descendió a 25 y gracias a esos números el país se ubica en el cuarto lugar a nivel mundial. El primer puesto es para Japón (90%), el segundo para Rusia (84%) y en el tercero queda Arabia Saudita (82%).

En el cuerpo de Victoria el estrés también hizo mella. Con su metro setenta y seis, solía pesar 58 kilos pero en los peores meses de la relación con su jefa bajó hasta los 53. “No tenía ganas de cocinarme. Dormía siestas de dos o tres horas. Buena parte del sueldo la gastaba entre el psicólogo y el psiquiatra”, recuerda.

¿Exagerado? ¿Dos casos en un millón? Miren esto: entre los años 2008 y 2009, en Francia, unos 35 empleados de France Télecom se suicidaron. En sus cartas, varios de ellos se quejaron de la presión que sufrían en el trabajo. En medio de la crisis, la empresa había implementado una reestructuración que incluía 22 mil despidos y 10 mil traslados. Cuatro años después, su presidente de entonces, Didier Lombard, fue procesado por acoso moral.

¿Jefe tóxico se nace o se hace?

Lo más probable es que quien creció pisando cabezas y ladrando órdenes no encuentre ningún dilema moral a la hora de asumir un puesto jerárquico en el que deba, antes que nada, presionar. Pero para aquellos que mantienen algunos valores, asumir ese rol no es nada fácil. Deben desarrollar estrategias de defensa.

“De manera inconsciente generamos mecanismos que nos permiten aguantar en un trabajo y hacer por propia voluntad cosas que reprobamos moralmente”, explica el psicólogo laboral Patricio Nusshold. “Una estrategia de defensa recurrente en los jefes es el cinismo viril. Bajo la lógica de la racionalidad económica se justifica buena parte de las decisiones de la dirección. Para eso es importante que ellos nieguen que eso que hacen les parece mal”, detalla Nusshold. Es una estrategia colectiva de defensa que les permite sobrevivir en su cargo. Si alguno de estos jefes asumiera en público que, por ejemplo, no le parece bien despedir empleados, los demás considerarían que no está a la altura de las circunstancias.

Hasta principios del 2000 predominaba este tipo de cuadros de mando –aunque ya desde los años ‘60 se exploraban otras formas-, y hoy se mantiene vigente en las empresas que priorizan los resultados a corto plazo. Según Soledad López, vocera de la Consultora de Recursos Humanos Adecco, los cambios sociales, políticos, económicos y tecnológicos que se dieron en las últimas décadas llevaron a modificar el capital humano de las empresas. “El nuevo modelo de líder cumple los objetivos de la organización generando el compromiso de su equipo y logrando conductas que se sostienen en el mediano y largo plazo”, explica.

¿Cuáles son los atributos de ese nuevo líder? Habilidades comunicativas y para la toma de decisiones; capacidad de aprendizaje; idoneidad para crear y guiar un cambio, aptitud para la gestión de conflictos, entre otras. Soledad López confiesa que conseguir esos perfiles en La Plata, e incluso en Argentina, es todo un desafío: “Esas competencias son difíciles de predecir en un proceso de selección”. De todos modos, tampoco es que las empresas se los sacan de las manos. “Todavía existen estructuras organizacionales rígidas y resistentes al cambio. En las organizaciones conviven líderes arraigados en modelos autocráticos donde el jefe tiene el poder absoluto sobre sus equipos”, describe la vocera de Adecco.

Pagos móviles: la revolución que se viene

El banco a través de la PC tenderá a quedar desplazado completamente por la banca móvil. Todo pasará por el teléfono y los bancos tienen que adecuarse a los tiempos que corren, con inversión en tecnología.

La tecnología y los bancos tienen aún una batalla importante que librar en la Argentina. Es la revolución de la “Banca Móvil” que viene algo demorada en el país, pero cuenta con todos los ingredientes necesarios para fortalecerse en el corto plazo e instalarse definitivamente como el “modus operandi” del futuro.

La penetración de la telefonía celular y del uso de internet es mayor en la Argentina que en otros mercados de la región. Sin embargo, el país está rezagado en lo que es el uso del mobile banking. Se estima que ya hay 29 millones de usuarios de smartphones, además que el 90% de los teléfonos vendidos en el último tiempo cuentan con este tipo de tecnología. En cambio, la venta de computadoras está en franco retroceso desde el año 2013. Así, los especialistas no dudan en asegurar que la clave para el crecimiento y desarrollo del negocio bancario de los próximos años entra en la palma de una mano.

Y detrás del desafío para los bancos se abre una gran ventana de oportunidad para las empresas de tecnología que hacen posible que las operaciones móviles se materialicen. Así lo entiende Marcelo Fondacaro, Director Comercial de VeriTran. “La banca móvil es la llave de entrada para una mayor inclusión financiera. Para llegar con productos bancarios no solo al tope de la pirámide que ya está hiperbancarizada, sino a los segmentos en los que la relación con el banco se limita solamente a la cuenta sueldo y la tarjeta de débito”.

Fondacaro pone la mirada incluso más allá, en ampliar fronteras, y llegar al uso del celular como medio de pago. “Los pagos móviles serán una segunda revolución en lo que es la banca digital y hacia ahí nos encaminamos”. “En la actualidad hay 1.5 millones de usuarios de banca móvil en la Argentina, pero creemos que ese número va a crecer rápidamente y durante los próximos 12 meses algunos bancos tendrán más usuarios de Banca Móvil que de Home Banking”, proyecta el ejecutivo durante una entrevista con Estrategas.

¿Qué es exactamente el mobile banking?

El teléfono móvil es el único canal transaccional que está disponible para el cliente las 24 hs, en la palma de la mano, y es uno de los tres elementos personales más esenciales, junto a la billetera y las llaves. Están presentes en casi toda la población bancarizada y en amplios sectores de la no bancarizada. Según datos de eMarketer, se estima que habrá 30,7 millones de usuarios de teléfonos móviles para fines de 2015, lo que representa una tasa de penetración del 70,6%. Frente a esto, los bancos tienen el desafío de brindar soluciones que puedan adaptarse a esta plataforma replicando y mejorando la experiencia de usuario que puede obtenerse a través de la web. El mobile banking es un servicio que permite realizar todas las operaciones necesarias, como pagar, transferir, extraer o consultar el saldo a través de sus dispositivos móviles.

¿Está preparado el mercado local para este cambio de modelo del que usted habla?

Desde el lado de los bancos, estamos convencidos que están tratando de utilizar tecnologías disruptivas, es decir innovaciones tecnológicas que en algún momento van a reemplazar a otros canales. Creemos que pueden dar un salto tecnológico para tener más clientes por menores costos y mejor atención. La banca móvil está en la mano de cada individuo, entonces éste es un cambio de modelo que incentiva la inclusión financiera. En cuanto a los usuarios, hay que hacer escuela, hay que explicar el sistema y sobre todo trabajar sobre la percepción de seguridad. Pero no hay que equivocarse y subestimar la capacidad de la gente de entender la tecnología.

¿La coyuntura económica le pone un freno a este proceso de modernización

No, no es una cuestión de coyuntura económica. Invertir en mobile banking es más barato que abrir una sucursal nueva. Los bancos son rentables y pueden hacerlo. Hay entidades financieras que lo han hecho y recuperaron en tres meses la inversión. La decisión de avanzar en este cambio tiene que ver con el mercado, con la competencia entre bancos que en este momento está muy quieta. Sin embargo ya se empezaron a hacer cosas. Hay que tener en cuenta también que hay una cuestión cultural que se debe modificar y eso no se puede hacer al mismo tiempo que se cambia la infraestructura. Es decir, primero tengo que invertir para que la tecnología esté disponible y a partir de ahí hacer escuela, para trabajar en la educación de los futuros usuarios.

¿De qué inversión hablamos y cuántos bancos en la Argentina están comenzando con ese proceso?

La inversión en mobile banking es el canal que ofrece mejor retorno de inversión frente a otros canales bancarios como cajeros automáticos, sucursales, call center. Además, se puede desplegar aún más rápido que el resto de los canales, es más segura y económica. En la Argentina los bancos tanto públicos como privados ya están evaluando como evolucionar su plataforma de banca móvil para llegar a los pagos móviles y billetera digital.

TRANSACCION MAS BARATA

La banca móvil tiene la ventaja de llegar a un universo mucho más amplio de personas. En ese sentido, y comparado con su antecesor, el home banking o internet banking ¿Abre un abanico más grande de negocios para los bancos que lo desarrollen?

Si. La gran oportunidad pasa por desarrollar los pagos móviles. Esa será una gran revolución. Además hay una cuestión de costos. Para los bancos una transacción a través del móvil es diez veces más barata que a través de internet banking. El mercado de pagos mueve a nivel mundial 20 billones de dólares, se puede ganar tanto por bajar costos para el adquirente, por disminuir el fraude, como también por nuevas oportunidades de negocio por ejemplo retiro de dinero sin tarjeta (en Argentina lo ofrece Red Link , conocido como “Retiro Punto Efectivo”) o permitir a una persona que no tiene tarjeta de crédito pagar en un e-commerce.

Es un desafío grande, porque involucra todo un cambio cultural… ¿Cómo se logró en otros países desarrollar con éxito este nuevo nicho de negocios?

La clave es que la aplicación pueda ser usada por todo tipo de teléfonos móviles y que sea de muy bajo o ningún costo para el usuario. Es decir, la aplicación debe ser pequeña, de poco peso, para que no le consuma el saldo prepago a quien la va a utilizar, cada transacción debe ser muy liviana. Por ejemplo, a quien haga un pago desde su cuenta bancaria la operación debería costarle cero pesos de operación telefónica. De la misma manera, para el comerciante que recibe ese pago. Hoy hay modelos que cobran 4,9% de la transacción, y esos modelos se llevan hasta un cuarto de la ganancia del comercio (POS móviles). Otro dato importante para que se consolide es que funcione para los hiperbancarizados y para los que solo tienen una cuenta universal, o incluso para los que tienen la tarjeta SUBE. Que puedan presentar su teléfono en un comercio y pagar con el saldo de la tarjeta. De esa manera se está alcanzando a la base de la pirámide y se arma un ecosistema de pago. La aplicación tiene que ser sencilla de usar, ese también es un punto importante porque si el usuario entra y ve que es muy compleja, que no es amigable, la borra y no la utiliza más.

El temor al fraude siempre es un freno para la aceptación por parte de los usuarios de estas nuevas herramientas. ¿Es seguro operar a través de un teléfono?

Las operaciones que se realizan a través de los celulares tienen una seguridad mayor que a través de internet banking, porque los teléfonos ya de por sí implementan mecanismos de seguridad y protección de claves, y esto sumado con nuestra tecnología donde todos los datos están cifrados, genera que el intercambio se realice con un nivel de seguridad muy elevado. Además, otra funcionalidad que se tiene a través de este dispositivo es la posibilidad de generar un software token para autentificar las transacciones. Esta solución reemplaza a los hard token o la tarjeta de coordenadas, que es menos sofisticada y menos segura, porque los datos pueden ser copiados y replicados mediante una foto. En el caso del software token en cambio, el celular genera una clave dinámica diferente para cada transacción y la trasmite para autentificarla. Por otro lado, permite realizar lo que llamamos firma de transacciones, que no sólo valida la autenticidad del usuario, sino también del monto y el destinario.

En la Argentina, ¿cómo es la experiencia que hay hasta el momento?

Actualmente hay 1,5 millones de personas que entran a través de su dispositivo móvil y hacen alguna transacción que por el momento son muy sencillas, como consultas de alguna transferencia. El crecimiento que se espera es de 50% anual de cantidad de usuarios y los datos que difunde el Banco Central también abonan esas proyecciones. Según los últimos informes el uso de las vías digitales para operaciones bancarias en el primer trimestre de este año creció un 47% respecto al mismo periodo del año anterior.

Datos que marcan tendencia 

·       A nivel mundial, en los próximos cuatro años, el número de usuarios de banca móvil llegará a los 1.800 millones de personas, representando así más del 25% de la población mundial, según se desprende del Informe Global de la Banca Móvil realizado por KPMG a partir de datos de la encuesta suministrados por UBS Lab Evidencia.

·       En la región el 70% de los latinoamericanos no están bancarizados según un artículo desarrollado por Latin Trade Group en el año 2012. En nuestro país específicamente, una encuesta realizada por la consultora D’Alessio IROL, asegura que en la Argentina existen cerca de 9 millones de personas no bancarizadas, es decir, que no son titulares de una cuenta o tarjeta de crédito.

·       Una encuesta mundial de banca digital elaborada por PwC señala que los usuarios de banca móvil aumentarán este año un 64%. En cambio, en los canales tradicionales como las sucursales y la banca telefónica, los usuarios caerán un 25% y un 13% respectivamente.

Los elegidos del año

Empresas, arquitectos y desabolladores destacados en la encuesta de excelencia profesional ARQ2015. Sorpresas entre los emergentes y los consagrados.

La trepada del estudio M|SG|S|S|S al primer lugar del ranking de excelencia y la aparición fulgurante del estudio Monoblock ocupando el tercer lugar en la misma categoría son las notas destacadas del año.

El estudio que lidera Jujo Solsona es un abonado al podio de la categoría, pero esta vez superó a Mario Roberto Alvarez para alcanzar la más alta ubicación. Alvarez mantuvo el segundo lugar y Monblock, un colectivo que forman cinco jóvenes arquitectos, autor del Museo MAR de Mar del Plata, se ganó el tercer lugar. El año pasado no habían figurado entre los consagrados y tuvieron un tercer puesto en la categoría Emergentes.

Diéguez Fridman, Luciano Kruk y Nicolás Campodónico llenaron el podio en Voces Emergentes y Generación Intermedia.

Al podio de las empresas constructoras volvieron a subir Techint Ingeniería y Caputo. El tercer lugar, el año pasado de Benito Roggio e Hijos, quedó este año para Constructora Sudamericana.

Entre las empresas proveedoras de materiales y servicios, el ganador volvió a ser Grupo FV con Adn-dar, que repitió el segundo puesto de 2014. Pero, el tercero fue Sika Argentina.

El ranking de los desarrolladores tampoco mostró grandes cambios. Tal vez el mayor sea la irrupción en el primer puesto de TGLT, cuarto en 2014. Faena Group subió al segundo puesto y la prestigiosa IRSA descendió de la cumbre que tuvo el año pasado a un buen tercer puesto. Un dato curioso sigue siendo la alta valoración entre los encuesta-dos de las desarrolladoras pequeñas formada por arquitectos que buscan darle un sello de diseño a sus emprendimientos. Es el caso de Arquitectónika, ATV Arquitectos y Uno en Uno, tres grupos que se movieron entre el quinto y el séptimo lugar. Además, los dos primeros son estudios que rankean muy bien en las categorías Estudios de Arquitectura (Arquitectónika) y Voces Emergentes (ATV Arquitectos).

La encuesta fue elaborada por D’Alessio Irol sobre una muestra de 856 casos que incluye representantes de todas las ramas. Para más información consultar a http://goo.gl/CsnVXQ

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Proyectos y pedido de reglas claras

La firma, que vio sus planes afectados planes durante 2015 por el contexto local e internacional, se ilusiona con un cambio de escenario para el año entrante.

Como ya es casi una costumbre, la decimosegunda edición del Ránking de Excelencia 2015 organizado por ARQ Clarín y D’Alessio Irol arrojó como ganadora absoluta en el rubro Empresas Constructoras a Techint Ingeniería y Construcción (TI&C), escoltado en esta oportunidad por Caputo y Constructora Sudamericana, que ocuparon el segundo y tercer lugar del podio, respectivamente.

Según el ingeniero Carlos Ba-cher, CEO de Techint, el año que está terminando no aportó el mejor contexto para la actividad de la firma. “La caída en el precio del petróleo y el menor crecimiento de Brasil impactaron en nuestra actividad -señala-, así como también la demora en las inversiones para el sector energético. A esto se sumó la inflación y las trabas a las importaciones de equipos, dos factores que nos trajeron grandes dificultades para poder cumplir en tiempo y forma con algunos contratos.” Agrega que la devaluación de la moneda en muchos países, particularmente del real (Brasil), también afectó su competitividad.

En cuanto al balance de 2015 y las perspectivas para el año entrante, la ya emblemática obra Aprovechamiento Hidroeléctrico de Punta Negra en San Juan (un megapro-yecto conformado por un embalse y una represa hidroeléctrica) avanzó hasta tal punto que Bacher anticipa su finalización para 2016, así como también el tramo norte del Subte H en la Ciudad de Buenos Aires y el tramo Formosa del Gasoducto del Nordeste Argentino, otras obras que llevan adelante.

Entre sus planes para el corto y mediano plazo, Techint promueve la exploración de gas y petróleo, la explotación de pozos de fuentes de energía no convencionales y el tendido de nuevos ductos. Según el CEO, el impulso a estas actividades depende de un tema bien puntual: el precio del barril de petróleo. Por otra parte, Bacher confirma que la compañía seguirá apostando al desarrollo de otras grandes obras de infraestructura dispersas por todo el país, “no sólo brindando a los clientes capacitaciones de ingeniería y construcción propias de la firma sino también acompañándolos a pensar, diseñar y estructurar sus proyectos”.

En cuanto al cambio de gobierno, la firma apuesta con optimismo al horizonte futuro. ‘Tenemos expectativas muy grandes-puntualiza Bacher-. Nuestra actividad requiere de impulso político, reglas claras y variables macroeconómicas ordenadas y estables. Inversión y desarrollo deberían ser los temas prioritarios para el próximo gobierno, ya que la Argentina tiene una asignatura pendiente en infraestructura y capital productivo. Necesitamos un país competitivo que permita a las grandes empresas generar empleo de calidad y realizar obras en forma sostenida. Nos orientamos a redimensionar estructuras y re-definir una estrategia centrada en el diente y en atender sus necesidades brindando valor agregado. Esto es fundamental para los proyectos complejos como los que hacemos en Techint, y es también una característica y un valor que nos diferencia históricamente”, concluye Bacher.

Clarín Arquitectura

El 70% de los fumadores intentó dejar el cigarrillo alguna vez

El dato es el resultado de una investigación en Argentina con motivo del Día Mundial de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica.
Siete de cada diez fumadores argentinos intentó dejar al menos una vez el cigarrillo, según un informe elaborado con motivo del Día Mundial de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (Epoc).

Según la misma encuesta, ocho de cada diez sienten en su cuerpo los efectos perjudiciales, en especial el cansancio. Las mujeres se preocupan además por las consecuencias estéticas, como manchas en piel y dientes, según el informe de D’Alessio IROL.

Otra de las conclusiones que se obtuvo de la investigación es que el fumador es indiferente a las opiniones de otras personas sobre lo malicioso de su hábito, pero su principal motivación para dejar el tabaco es temer por su propia salud.

Un hallazgo

A pesar de que muchos de los que deciden dejar de fumar no pueden hacerlo, saben de lo incomodo que es para los no fumadores el hábito que profesan, un 42% estaría de acuerdo en que se prohíba fumar en espacios verdes públicos.

Sobre cómo comenzaron a fumar tres de cada diez personas aseguran que lo hicieron para saber qué se siente, es decir por “curiosidad”. Este factor es más fuerte en las mujeres (36%) que en los hombres (29%).

Fumar, un hábito casi imposible de dejar

El 70% de los consumidores de cigarrillos de la Argentina admitió haber intentado abandonar la adicción en alguna oportunidad. Sin embargo, la mayoría reincidió a pesar de reconocer que se trata de una costumbre que es perjudicial para la salud.

No quedan dudas sobre los daños a la salud que provoca el cigarrillo. Ya ni las propias tabacaleras rechazan que el producto que fabrican y comercializan genera enfermedades que muchas veces terminan provocando la muerte de quienes tienen el hábito de fumar.
De hecho, en la Argentina, al igual que en el resto del mundo, se fueron endureciendo las normas y leyes anti tabaco durante los últimos años. Pero si bien está claro que fumar es una decisión personal que va mas allá de la conciencia sobre sus riesgos, se trata de un hábito casi imposible de abandonar.

Por lo menos así lo sugiere una encuesta dada a conocer ayer en la cual se asegura que siete de cada 10 argentinos intentó alguna vez dejar de fumar. Y la mayoría reincidió. La encuesta fue elaborada por la consultora D’Alessio IROL con motivo de conmemorarse hoy el Día Mundial de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (Epoc). Se trata de una investigación entre fumadores y ex fumadores y no fumadores para conocer su percepción sobre el tabaquismo, hábito indicado como el principal factor de riesgo de dicha dolencia.

De acuerdo al estudio, la curiosidad, junto con la presión social, son los factores que se convierten en la puerta de entrada a esta adicción. En este sentido, tres de cada 10 fumadores comenzaron para saber qué se siente al fumar.

Este factor es más fuerte en las mujeres (36%) que en los hombres (29%). Es que la imagen del cigarrillo está arraigada al “ser grande”. De todos modos, ocho de cada 10 encuestados admitieron sentir en su cuerpo las consecuencias de este hábito. ¿De qué manera?: Cansancio; manchas en los dientes; problemas para respirar y en la garganta; discusiones familiares; manchas en la piel.

Además, el 84% de los fumadores reconoce que el cigarrillo los ha perjudicado. “La sensación de cansancio es uno de los estados más frecuentes de un fumador, dado que el tabaquismo disminuye el rendimiento físico y mental”, dice el informe.

Entre quienes lograron dejar el hábito, el 56% respondió que la principal razón fue por salud. Otro 16% por la salud de su familia y seres cercanos. Un 5% por molestias relacionadas con el tabaco. El mismo porcentaje por recomendación médica y un 4% para ahorrar dinero.

En la encuesta se sostiene que “casi la totalidad de los fumadores se plantea en algún momento abandonar esta adicción. Los motivos se relacionan plenamente con el cuidado del propio cuerpo, cuando sienten amenazada su salud”. Un 63% de los consultados dijo estar dispuesto a seguir un programa para dejar de fumar y otro 30% lo rechazó. En cuanto a la cantidad de veces que intentaron abandonar el hábito, el 54% admitió haberlo hecho entre una y dos veces; otro 18% entre tres y cuatro veces; 17% más de cinco veces y un 11% dijo no haberlo intentado nunca. Además, cuatro de cada 10 encuestados que actualmente son fumadores estuvieron meses sin fumar.

Y un 30% incluso logró abandonar la dependencia por años, pero volvió al hábito. Otro dato de la investigación revela que el humo del cigarrillo incomoda a casi la totalidad de las personas que no fuman. Sin embargo, en muchos de los casos no se animan a pedirle al fumador que lo apague.

“Los ex fumadores son algo más tolerantes, sin embargo a un 70% de ellos también les incomoda que fumen en su presencia” dice el trabajo. Además, agrega que al 63% de los encuestados les parecería correcto que se prohiba fumar en los espacios verdes públicos. “La medida sería muy bien aceptada entre el grupo de los ex fumadores (65%) y no fumadores (77%). Incluso entre los fumadores 4 de cada 10 fumadores aceptarían este cambio”, agrega el trabajo.