El pesimismo sobre la economía frena decisiones de inversión y consumo

El pesimismo sobre la economía frena decisiones de inversión y consumo

Publicado el 2 de noviembre de 2018 en Informes de prensa

La visión negativa sobre el presente es casi total y afecta las decisiones futuras. Crece la incertidumbre sobre la situación del país y se relegan los proyectos personales

El progresivo deterioro que experimentó el escenario económico en los últimos meses llevó a la sociedad a asumir un comportamiento más conservador a la hora de resolver donde gastar sus ingresos. La combinación de altos niveles de inflación, con devaluación del peso y crecimiento del desempleo alimenta la incertidumbre sobre el futuro, lo que obliga a hacer a un lado los proyectos personales para atender la urgencia.

Así lo muestra la última entrega del Monitor del Humor Social elaborado por D’Alessio Irol/Berensztein en exclusiva para El Cronista. Los datos relevados el mes pasado a 1402 adultos en todo el país, reflejan de manera casi unánime una visión crítica sobre la actualidad económica (92% cree que es peor que la de hace un año) y, por primera vez desde abril del año pasado, muestra que la mayoría de los encuestados (56%) considera que no podrá llevar adelante ningún proyecto de inversión o consumo en este año, tales como la compra o mejora de vivienda, la adquisición de un vehículo, el pago de las deudas o hasta tomarse vacaciones, entre otros.

Los argentinos se muestran principalmente preocupados por la inflación (92%), la incertidumbre en la situación económica del país (88%), el aumento de la luz y el gas (85%), a tal punto que muchos de ellos ven afectada su salud o la de un pariente (ver aparte).

Sin embargo, dos de cada tres votantes del presidente Mauricio Macri en las elecciones de 2015 mantienen una expectativa positiva sobre el futuro y consideran que la situación estará mejor dentro de un año, en plena campaña para los comicios generales. Y es que más allá del deterioro económico y las causas por corrupción conocidas en los últimos años, tanto oficialistas como opositores mantienen un núcleo duro de adhesiones en materia política, según refleja el estudio. Por caso, la imagen negativa del Presidente alcanzaba a 52 puntos en septiembre de 2016. El mes pasado, ese número apenas subió a 55, con 39% de apoyos, pese a que la gestión solo fue aprobada por el 29% de los consultados, el punto más bajo de la serie. En el caso de Cristina Kirchner, más allá de que acumule causas en su contra, su imagen positiva refleja los mismos 30 puntos que tenía hace dos años, mientras que el rechazo pasó de 69 a 65. La gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal sigue siendo la única funcionaria con un balance de imagen favorable (50 positiva y 46 negativa), mientras que Roberto Lavagna es el líder político opositor mejor posicionado (50 positiva y 30 negativa).

El ministro de Hacienda enfatizó el impacto de la sequía, la volatilidad internacional y la crisis de los cuadernos, como los eventos que generaron el contexto económico negativo. Ponderó la gestión del presidente Mauricio Macri como “piloto de tormentas”

Al respecto, el analista Sergio Berensztein señaló que “los datos del monitor confirman las tendencias evidenciadas en las versiones anteriores: por un lado, el desgaste del Gobierno en el contexto de la crisis económica; pero por el otro, sigue habiendo un piso de apoyo muy homogéneo de alrededor del 30% de la ciudadanía”.

“Mas aún -agregó-, la grieta se ha venido profundizando como resultado del deterioro de la situación económica: los sectores más proclives al kirchnerismo son más críticos que antes respecto de Cambiemos, mientras que los núcleos más afines al Gobierno, si bien han experimentado un desgaste y cierta desilusión, siguen de todas formas confiados de que su situación mejorará el próximo año. En este contexto, las cuestiones económicas han desplazado a otros temas, como la inseguridad o la corrupción, de las prioridades de la ciudadanía”.

Sobre la situación económica. el informe señala también que un 55% de los ciudadanos ven en la ayuda social un mecanismo para evitar estallidos sociales. Sin embargo, plantean que antes que profundiza la asistencia es necesario revisar su distribución para que llegue a quienes más lo necesitan y apuntar a la capacitación en oficios.

Publicado en El Cronista el 02/10/2018